Jubilados de O Salnés mantienen a hijos y nietos solo con sus pensiones
06 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.No es que los abuelos se hayan vuelto de repente más glotones. Sí, el volumen de su cesta de la compra supera con creces la media en España, pero lo que a los mayores les pesan no son los kilos, son las cargas familiares. El año pasado se llevaron a casa del súper una tonelada de alimentos, cuando el resto de la población se conformó con 700 kilogramos, pero con ella dieron de comer también a los hijos y a los nietos, porque son muchas las familias en las que el único ingreso mensual que entra es la pensión del yayo. Hay mayores que, después de haber trabajado toda su vida, no pueden ni morirse tranquilos ante la incertidumbre de cómo dejan a los suyos.
La comarca también vive esa realidad. Como indica Elías Vila, de la Federación de Pensionistas y Jubilados de CC.OO., «hay muchos vecinos que están ayudando a las familias, manteniendo a sus hijos y sus nietos, dándoles de comer en casa y ayudándolos económicamente». Por eso, cada vez son más los que se suman a las movilizaciones que organizan los sindicatos, a las que acuden ahora jubilados que han trabajado toda su vida o viudas que dedicaron la suya a criar a sus hijos y que nunca pensaron que acabarían manifestándose por las calles.
El motivo de esa protesta es paralizar el proceso actual de reforma de las pensiones. Porque si ya es triste para estas personas tener que dedicar su paga a alimentar a la familia, cuando seguramente soñaron toda su vida con el descanso de la jubilación, más triste es hacerlo en medio de los recortes que no perdonan ni siquiera a los mayores que cotizaron décadas para mantener el sistema.
Congelación
Las pagas a los pensionistas y jubilados se congeló por primera vez en el año 2010, con Zapatero, y se mantuvo al año siguiente, inmersa ya España en una crisis sin precedentes. Al año siguiente subieron, pero muy poco. Las contributivas un 1 %, y las mínimas y las no contributivas, un 2,9 %. Ya el año pasado, el incremento fue de un 1 % para las que superan los mil euros y un 2 % para las que están por debajo de ese tope. Y en el presente ejercicio, el Gobierno acordó incrementarlas tan solo un 0,25% de media, lo que supone menos de dos euros más al mes para las pensiones medias y seis para las más altas.
En todo caso, subidas todas ellas muy inferiores al IPC, por lo que el poder adquisitivo de los mayores no hizo más que bajar en los últimos años. Según Elías Vila, más de un 15 %. Pero es que además, el Gobierno acaba de aplicar un decreto por el que, a partir de ahora, las pensiones se actualizarán todos los años, pero ya no teniendo como baremo el IPC, y eso supondrá «una pérdida del 26 % a quince años vista», advierte el veterano representante sindical. En todo caso, falta la palabra del Constitucional, ante cuyo tribunal se denunció la propuesta.
El pacto de Toledo
Ellos son conscientes de que el sistema hay que revisarlo para no vaciar la caja de las pensiones, pero piden que se haga dentro del Pacto de Toledo, como se hacía antes, en una negociación con los agentes sociales y no a golpe de decreto. Para exigirlo, están presentando mociones en los concellos de la comarca. Lo hicieron con éxito en Vilanova, donde les apoyó incluso el PP, y con un sonoro fracaso en Vilagarcía, donde el Gobierno local no la admitió a trámite por incluirla en el grupo de las genéricas. Ahora quieren llevarla también a los concellos A Illa, Catoira y Caldas.
Estas medidas se acompañan de movilizaciones, lo que ha dado lugar a un fenómeno antes impensable en España, el de ver a los abuelos en una manifestación detrás de una pancarta, algo que les ha valido un apodo, el de yayoflautas, que muchos llevan con orgullo. En Vilagarcía sus movilizaciones son muy frecuentes, y se han sumado a ellas jubilados que en su vida habían ido a una protesta callejera. «Sí, viene gente nueva, y no solo a las nuestras, sino también a las de sanidad, ahora vamos a estar en la de Cuca...» admite Elías. Pero este incansable representante sindical añade, sin temor a la crítica, que «deberían ser muchos más, tal y como estás las cosas», y sobre todo que «echamos de menos a los jóvenes que viven de sus padres o de sus abuelos, sobre todo porque ellos son los que más van a sufrir la reforma de las pensiones. A nosotros nos las pueden congelar, pero no vamos a cobrar menos; ellos en cambio sí, porque a partir de ahora se va a contabilizar toda la vida laboral y la revisión se hará a la baja», subraya para advertir a navegantes.
Recogida de firmas
Ellos se han sumado a una campaña de recogida de firmas en favor de unas pensiones dignas, y en la comarca ya han reunido 1.500. «La gente viene y te firma y te cuenta su vida, pero luego no se atreven a salir de casa. Y los jóvenes no se dan cuenta de que se está perdiendo aquello por lo que tanto habíamos luchado. Puede que sea culpa nuestra, que no se lo hemos explicado, y tampoco se lo dicen en los institutos».
«En las protestas echamos de menos a los jóvenes que viven de sus padres o de sus abuelos»
Elías Vila