«Esto no es una fábrica. Más bien es una cocina central», dice Bart Male, de Yatecomeré
23 mar 2014 . Actualizado a las 12:56 h.«Esto no es una fábrica. Más bien es una cocina central», matiza Bart Male mientras enseña las instalaciones de Yatecomeré en el polígono industrial de Ribadumia. Un delicioso olor a jamón asado se extiende por las dependencias, como para darle la razón. Cuando esta joven empresa encendió los fogones en el año 2010, el único olor que se percibía en el ambiente era el de la crisis y la depresión. La firma vio la luz gracias al respaldo de los fondos Feder y a la fe ciega que tres emprendedores tenían en su idea. ¿Y cuál era? Básicamente, cocinar los mejores productos que brinda nuestra comarca -las materias primas locales son las reinas de la despensa-, elaborar platos de calidad comprobada, envasarlos al vacío y ponerlos al alcance de los consumidores.
La idea era llegar a casas y particulares con platos elaborados con mimo. «Pero en España la cultura de la comida precocinada aún no está desarrollada, se asocia con baja calidad», explican. Mientras el mercado local madura, los responsables de Yatecomeré decidieron reenfocar su proyecto. Aprovechando que el tapeo está empezando a triunfar en todo el mundo, presentaron a los negocios de hostelería unas propuestas para facilitarles la vida y llenarles la carta de sabrosos platos. Dieron en el clavo. Con su menú bajo el brazo acudieron a algunas ferias en Madrid y Londres y el esfuerzo valió la pena: los platos que se cocinan en Ribadumia ya reciben el último toque de sartén o de horno en locales del Reino Unido, en hoteles y taperías.
«Lo que más exportamos son las croquetas», explican. Las favoritas del público son las de jamón ibérico y las de boletus, pero también tienen éxito las de mejillón. Y la lista de recetas crece. Empeñados en conquistar los Países Bajos, en la cocina de Yatecomeré buscan la fórmula para unas croquetas de salmón ahumado con espinacas y crema de queso. Que aproveche.