La gran diferencia del desarrollo urbanístico de nuestra ría respecto al de los otros centros turísticos del litoral español se describe con la palabra que inventó el catedrático ferrolano López Zanón para la arquitectura del rural gallego: rurbano. Viviendas en el rural con las características, servicios e instalaciones del medio urbano. La ría de Pontevedra es una amalgama de viviendas unifamiliares en la que se ha mezclado el usuario permanente con el temporal-vacacional y los únicos complejos desproporcionados y vacíos son los núcleos que crecieron con un desarrollo incontrolado en el momento de expansión económica del todo vale.
La fisonomía de nuestra ría tiene un carácter distinto, es un pueblo disperso con viviendas, en general, de dimensiones acordes y sin grandes barbaridades volumétricas, excepto en muy concretas poblaciones y en gran parte debido a la topografía. Nos logramos salvar de las grandes urbanizaciones con viviendas adosadas y macladas que generan edificios quizá de poca altura pero serpenteantes que rompen y disgregan el paisaje.
La política actual de detener el crecimiento fuera de áreas muy concretas y vinculadas a núcleos de población existentes, en mi opinión es correcta si a estas directrices se les unen las limitaciones en cuanto a volúmenes edificatorios en altura y superficie, tipología y materiales tradicionales o de nueva tecnología adaptados que no produzca grandes rompimientos pero permitan edificios singularizados e identificables en la más clara tradición marinera. Podrían admitirse muy limitadas urbanizaciones, tras estudios de adaptación al medio y siempre evitando viviendas colectivas y adosadas, con algún equipamiento dotacional de características morfológicas y tipológicas similares a las residenciales tradicionales.
La salida del complejo de Ence con un tratamiento posterior de integración del espacio que vincule paisajísticamente la ría con los núcleos que unen Pontevedra con Os Praceres y Estribela, la radicalización impidiendo más viviendas fuera de los suelo urbano, núcleos rurales y en los muy limitados urbanizables, extremando las medidas restrictivas desde Portonovo y Bueu, permitirán el mantenimiento de una ría viva y sostenible, potenciando puertos de infraestructura mínima turística que permita aunar la sostenibilidad del paisaje con la de estas industrias.