El trabajo vecinal permite abrir la iglesia de Vilanova que se quemó hace un mes
AROUSA
Los voluntarios limpiaron el templo «en un tiempo récord», según el cura
13 ene 2014 . Actualizado a las 06:59 h.Isabel y Mercedes tomaron posiciones ayer en los bancos de la iglesia de San Miguel de Deiro, Vilanova, con el gesto de satisfacción de quien vuelve al terreno conocido. El templo había pasado cerrado cuatro semanas, después de que un incendio calcinase un retablo y lo llenase todo de chamusquina. «A misa dábase na capela de San Roque, pero non era o mesmo», dicen estas vecinas. Hablaban en voz baja, mientras esperaban a que Leopoldo Barreiro, el párroco, iniciase la misa de las doce y media. Recordaban «a pena que daba mirar todo cheo de fume», y se maravillaban por la transformación sufrida por el templo en apenas cuatro semanas: ayer estaba como los chorros del oro.
Don Leopoldo también mostró su satisfacción por la imagen que ofrecía el templo. E inició su homilía con una buena ristra de agradecimientos. Los hubo para las «autoridades civiles» pero, sobre todo, para los vecinos que «han ayudado con mucho entusiasmo a limpiar los santos». Y bien que lo hicieron: la coraza de San Miguel refulgía en lo alto del altar principal. También dio las gracias el cura a los que se encargaron de borrar toda huella de humo de los bancos y vasos sagrados, de las paredes y, en fin, de todos aquellos lugares que se habían llenado de hollín.
El trabajo de tantos voluntarios, explicó el cura, ha permitido reabrir la iglesia en un tiempo récord. Ayer volvió a ser bendecida y recuperó el culto. Eso no quita que aún queden algunas cosas por arreglar, algunos flecos sueltos. «Se darán cuenta de que tenemos poca luz. Es que falta el viacrucis. Manolo, el carpintero, nos está haciendo uno nuevo, de madera y totalmente gratuito», explicó el párroco. El altar que se quemó «lo va a pagar una familia. Es muy costoso [8.000 euros, dijo el cura] pero hay gente muy voluntariosa». El reloj, que quedó destrozado por el fuego también tendrá sustituto: «Nos lo va a regalar un señor que está emigrado en Alemania». Hasta el equipo de sonido, que se estropeó con el humo, tendrá relevo. «Nos van a ayudar a comprar el sistema de megafonía».
Todas estas piezas estarán listas relativamente pronto. Tardarán un poco más en volver hasta esta parroquia vilanovesa la imagen del Cristo y de la Dolorosa. Fueron las imágenes más castigadas por el fuego y precisan un intenso trabajo de restauración. «Pero, por lo menos, entre todos hemos logrado recuperar el templo para el culto, y lo hicimos en un tiempo récord», señalaba ayer el párroco.
Solo queda una huella por borrar de aquel incendio accidental que estuvo a punto de arrasar la iglesia: el olor a humo. Pero para eso también hay pensada una solución: el cura pidió a los fieles que compren ambientadores y que «cuando vengan a la iglesia echen un poco para que quitar ese olorcillo... Porque se ha hecho mucho trabajo, pero siempre queda algo».