Los tacones le comen el terreno a las corbatas en A Illa

Bea Costa
bea costa VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

En A Illa y en Pontecesures ayer fue fiesta, y festivo, por San Julián. El santo tuvo sus respectivas misas y procesiones con autoridades por la mañana, pero si algo caracteriza esta fecha, especialmente en A Illa, es su faceta más pagana. En Cesures hubo pinchito en el centro social y en A Arousa se prolongó la farra hasta la madrugada. Tal día como ayer es tradición vestirse de tiros largos y salir en pandilla para tomarse unos vinos, comer después en el restaurante de turno -donde hay que reservar con quince días de antelación como mínimo para garantizarse un sitio-, enlazar con el baile de la tarde y seguir de fiesta hasta que el cuerpo aguante.

Y escampó

El tiempo dio una tregua y permitió que al mediodía saliera la procesión y que el personal luciera palmito sin el estorbo del paraguas y sin mojar los pies. Y menos mal, porque ayer hubo mucha pierna al aire en A Illa. Las minifaldas están ganando terreno en San Julián, pese a que la presencia de las mujeres es un fenómeno reciente. Pero los tiempos cambian y ellas también salen en grupo con el ojo pintado y el zapato de tacón. Lo que viene de atrás, y se mantiene, es la costumbre de que los hombres del pueblo saquen el traje y la corbata para la ocasión, así que hasta los niños fueron ayer con el cuello de la camisa bien abotonado hasta arriba. Hoy toca volver a la rutina, aunque alguno se resista.