El mar también ocasiona problemas en la comarca

r.e. vilagarcía / la voz

AROUSA

En tierra firme, los ríos están provocando mil y un problemas. Tanto el Ulla como el Umia han inundado casas, negocios y un sinfín de tierras de labor. Pero el temporal no solo se ha dejado notar en tierra. En la costa, el mar también ha ocasionado serios desperfectos.

Para muestra, el puerto deportivo de Pedras Negras, en O Grove, donde el fuerte viento y el violento oleaje ha afectado a varios pantalanes. El alcalde, el popular Miguel Ángel Pérez, señalaba ayer que los daños han sido cuantiosos. «Los accesos a los pantalanes hemos tenido que retirarlos porque eran un peligro», explicaba el regidor, quien avanzaba que los trabajos de reposición serán acometidos por Portos de Galicia.

Más dudas tiene Miguel Pérez sobre quién asumirá finalmente la reposición de parte de la pasarela de madera que da acceso a la playa de A Lanzada. El mar arrancó buena parte de los listones en el tramo más próximo a Noalla, afectando también a la caseta de los socorristas que allí está ubicada. «Es una zona en la que siempre hay problemas», explicaba ayer el regidor. Por esa razón, considera que puede ser necesario replantearse cambiar de ubicación las instalaciones que allí se montan, dado que «el mar llega con mucha facilidad hasta ellas y las destroza». El año pasado, sin ir más lejos, la pasarela también quedó destrozada en ese punto. «En aquella ocasión nos ayudó Costas ha hacer frente a los gastos», argumentó. Aún está por ver qué ocurrirá en esta ocasión.

Pero los efectos del temporal en el mar van más allá de los daños ocasionados en infraestructuras de todo tipo. A pesar de la lluvia, ayer trabajaron en la zona de Os Lombos numerosos barcos. En la lonja de Carril, a primera hora de la tarde, los parquistas observaban atentamente el marisco que se subastaba y que procedía de la desembocadura del Ulla. Su curiosidad tiene una explicación: la gran cantidad de agua caída y el gran caudal que trae el río pueden acabar traduciéndose en una caída de la salinidad que podría tener efectos desastrosos sobre la cosecha que crece en los parques de cultivo de Carril.

«De momento, aínda é moi pronto para dicir se isto está tendo consecuencias ou non», explicaba ayer José Luis Villanueva. Hay que esperar a ver cómo evoluciona el tiempo y a que haya mareas que permitan salir a los parques y reconocer el terreno. De momento, «traballar os parques e remover o marisco non é boa idea, porque todo o que se saque e se devolva ao mar vai estar condenado, porque non vai ser capaz de enterrarse», argumenta Villanueva. Así que no queda más remedio que armarse de paciencia y aguardar. «O de rezar, polo visto, non funciona», señalaba, con humor, el presidente de los parquistas.

Los parquistas están a la espera de ver si las lluvias han dañado al marisco

La pasarela

de madera de

A Lanzada también

muestra heridas

En el puerto de Pedras Negras, los pantalanes han sufrido serios desperfectos