Tras protagonizar el corto «Idiotas», Manuel Rey se ha enganchado al cine. «Estaría encantado de la vida de rodar otra película», dice
08 dic 2013 . Actualizado a las 12:19 h.Dibuja su vida con tres trazos: «Me llamo Manuel Rey Diéguez. Tengo 35 años, y en el 2008 hice una película». Luego, tras rematar su presentación, se retrepa en la silla, dispuesto a contestar preguntas. Sonríe, sonríe siempre, a no ser que se concentre para bucear en busca de algún recuerdo. Quizás fuese ese gesto -amable y alegre a la vez- el que hizo que, hace ya unos cuantos años, Fran Estévez eligiese a este usuario del centro Con Eles para personas con discapacidad para protagonizar un cortometraje. Se titula Idiotas, y trata de un joven discapacitado que observa cómo el cielo de Santiago se llena de globos en cuyo interior viajan los problemas (problemillas o problemones) de quienes los han hinchado. La película se estrenó en octubre en Santiago y se reestrenó hace unas semanas en el Salón García. El acto, dice Manuel, resultó «muy bonito, porque fueron mis compañeros del centro» y él pudo demostrarles desde la pantalla lo que llevaba años diciéndoles: que es un actor.
Protagonizar una película, aunque sea corta, no es algo de lo que pueda presumir todo el mundo. Tampoco es algo para lo que valga cualquiera. Sin embargo, a Manuel se le dio bien eso de ponerse frente a las cámaras. Memorizar cada escena le supuso un reto, pero se enfrentó a él con la naturalidad con la que afronta los problemas con los que se va tropezando en la vida. Por ejemplo, cuando viajó con sus compañeros del centro a Palma de Mallorca, se perdió. «Me despisté un momento y ya no veía al grupo, pero busqué a un guardia y ya se arregló todo», relata sin inmutarse -reconoce, eso sí, que cuando se vio solo se sintió «un poco nervioso»-.
Pues con la película, lo mismo. Cada vez que se rodaba una escena intentaba hacerlo lo mejor posible. «Pero a veces miraba para la cámara y había que repetir». Y entonces, se repetía y punto.
A Manuel le ha picado el gusanillo del cine. Le gustaría volver a ponerse delante de las cámaras, aunque quizás, esta vez, para encarnar a un soldado. Y eso que le gustó su papel en Idiotas, y que se lo pasó en grande corriendo Santiago arriba y Santiago abajo en compañía de un ciento de globos de colores y de Luna, el perro con el que comparte protagonismo y del que se quedó prendado. «Era un perro muy listo. Le decías sit, y se sentaba», cuenta cuando rememora los felices días de rodaje.
Manuel se desvela como un gran relaciones públicas y un magnífico representante. Así que cualquiera que hable con él sabrá que se puede seguir el rastro del corto de Fran Estévez a través de Internet. Y que la voz en off de ese trabajo la ha puesto Tacho González, «el que presentaba A Repanocha», a quien nuestro protagonista ha cogido un gran cariño. Manuel, además, sueña despierto con dirigir un cortometraje sobre la Pedra de Abalar de Muxía. Y es que A Virxe da Barca da para contar muchas historias.
Pero ese es solo uno de los sueños que acaricia nuestro actor. Reconoce que ha viajado «mucho» y cuenta con seguir recorriendo mundo. Le encantaría, por ejemplo, pisar Nueva York, «pero sin llevar pasaporte».
Mientras hace sus planes, Manuel se entrega al disfrute de su día a día. Juega al baloncesto con el mismo entusiasmo con el que firmó autógrafos en la presentación de su corto en Santiago. Y es que, al fin y al cabo, tiene unas ganas locas de salir ganando el partido de la vida.
Memorizar cada escena fue todo un reto. Y lo asumió con total naturalidad
Le gustaría volver a formar parte de otro filme, pero este sobre la Pedra de Abalar. Disfruta con todo lo que hace: saliendo de compras o paseando