27 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
Cuenta una de las opiniones sobre la polémica de las terrazas que aparecen en la página web de La Voz de Galicia que a un paisano que se había sentado en uno de los bancos públicos de A Baldosa se le acercó un camarero de uno de los locales para preguntarle qué quería tomar. Parece una exageración. O no. Lo que es innegable es que lo que debía ser una zona de paseo se ha convertido en una sucesión de obstáculos a esquivar. Afortunadamente, aquello de «la calle es mía» ya no se lleva. La calle es de todos. Aunque a veces no lo parezca.