Un mensaje de optimismo

Juan Vázquez DIRECTOR DE BODEGAS MARTÍN CÓDAX

AROUSA

La verdad es que no es fácil lanzar un mensaje de optimismo en los tiempos actuales que estamos viviendo. No nos podemos engañar. El sector vinícola no es ajeno a las embestidas de la crisis económica y moral en la que estamos inmersos. La caída en el consumo interno y la irregularidad en los volúmenes de las cosechas de los últimos años han coincidido como en una tormenta perfecta que nos dificulta levantar la vista y ser capaces de hacer un análisis con altura de miras. Pero, como en ocasiones anteriores, las dificultades nos han hecho agudizar el ingenio y redoblar el esfuerzo para gestionar un patrimonio de gran riqueza, singular y diferenciado como el que nos ofrece nuestra tierra. Las inversiones en innovación, imagen y comercialización están ahora dando buenos resultados y son más apreciables cuando de exportaciones se trata. Nuestros vinos tienen ya un reconocimiento en los mercados internacionales y poco a poco hemos logrado convertirnos en referente del sector.

Aún así, son muchos los retos para lograr la competitividad que los mercados nos exigen. Es hora de superar los localismos e individualismos. Es hora de encontrar fórmulas de colaboración e integración que garanticen la sostenibilidad del modelo. Lograrlo es nuestra responsabilidad, ante nuestro entorno próximo y nuestra sociedad. El sector primario se está mostrando como una de las grandes esperanzas y oportunidades para el nuevo paradigma empresarial e incluso de sociedad. Nuestro sistema económico actual y la cultura occidental tienen su origen en el intercambio de cereales, aceite y vino entre los pueblos del mediterráneo. Hemos conservado los valores vinculados a nuestra tierra, familia y cultura y nuestra obligación debe ser que estos valores perduren en el tiempo ya que nos permiten, hoy más que nunca, ofrecerles a nuestros hijos una vida digna en el campo. Puede parecer un objetivo muy ambicioso pero intentarlo tendrá su recompensa. Lo digo con conocimiento de causa. ¡Feliz vendimia!