La situación no es preocupante, pero algunas viñas empiezan a sufrir estrés hídrico. Necesitan más agua. Lo ideal sería que antes de la vendimia cayese un chaparrón que regara las plantaciones, pero este maná del cielo todavía no asoma por ningún sitio. Según informan desde Meteogalicia, a partir del miércoles se prevé que el anticiclón deje paso a las nubes en las Rías Baixas y, con ello, aumente la probabilidad de lluvias, aunque de forma débil. De todos modos, hacer predicciones con más de diez días de plazo no es fiable, apunta Juan Taboada del servicio meteorológico, de modo que todavía hay mucho margen antes del día 25, fecha en la que está previsto el inicio de la vendimia en la zona de O Salnés.
En el peor de los casos, no vendría mal un riego artificial «para evitar que la planta sufra», según explican desde el Consello Regulador, pero no todas las plantaciones disponen de esta posibilidad. De hecho, apuntan las mismas fuentes, hay viticultores que ya están regando las viñas a la vista de que el tiempo seco y soleado persiste.
Que llueva sí, dicen los viticultores, pero tampoco de forma constante porque eso podría llevar aparejado un problema de botritis. Los técnicos de la Estación Fitopatolóxica de Areeiro, por si acaso, aconsejan a los viticultores que mantengan la vigilancia de las cepas porque, hasta el día de la vendimia, nada es seguro.
A día de hoy, los racimos están sanos y el fruto gana calidad ya que el calor de estas dos últimas semanas contribuyó a subir la graduación y bajar la acidez de la uva. La maduración sigue su curso.