El fotoperiodista Manuel Blanco expone en A Illa una colección de fotos de mariscadoras que fueron tomadas en los años setenta y ochenta
07 ago 2013 . Actualizado a las 06:51 h.A Manuel Blanco, más de cuatro décadas trabajando como fotoperiodista le han dejado una espalda tan acostumbrada a las críticas como al peso de la cámara, una memoria llena de recuerdos y cientos de imágenes que, ocultas por la rapidez con la que pasan los días, aguardaban la llegada de su momento. Entre ellas se escondían, por ejemplo, las ochenta fotografías que hasta finales de mes estarán colgadas en el auditorio de A Illa. Ochenta miradas sobre el trabajo del marisqueo lanzadas en los años setenta y ochenta.
Las fotos que componen la muestra que se inauguró el lunes en el corazón de la ría están protagonizadas por mujeres fuertes, guerreras, que vivían en un mundo que poco tiene que ver con el nuestro. Una realidad en blanco y negro -o en tímido color- que se nos antoja más dura que la nuestra, aunque tal vez no lo fuese: han cambiado las ropas de faena, pero el dolor de espaldas tras una jornada en la seca permanece inalterable.
«Siempre me gustó fotografiar el marisqueo. Es un trabajo muy sacrificado, muy duro... Y aún hoy sigo haciendo fotos de marisqueo cuando puedo. En Noia, en Arousa... En todos lados», explicaba ayer Manuel Blanco, a quien la jubilación no ha logrado separarlo de su cámara. «Sigo haciendo cosas, claro. Solo que ahora tengo más tiempo», nos explica. Y tener más tiempo significa volver a mirar, volver a descubrir, y alumbrar exposiciones que rescatan realidades pasadas. Pedazos de vida que han sobrevivido al paso del tiempo y que alcanzan la eternidad.