Mucho mirón pero menos ventas

Andrea Abal CAMBADOS / LA VOZ

AROUSA

03 ago 2013 . Actualizado a las 06:48 h.

En Cambados hay ambiente festivo, nadie lo puede negar, pero también es cierto que pasando ya el ecuador de la fiesta, se aprecia un descenso en general en el consumo de vino, comida y puestos de venta ambulante por aquello de la crisis. La cosa no está como para gastarse esos euros de más que se tiene en la cartera, y los feriantes que se instalan en el paseo marítimo son los primeros que lo notan: «Este año se aprecia como la gente pasea más y compra menos. La situación hace que tengamos que bajar los precios y, aún estando por los suelos, no se vende tanto como hace unos años. Además, el tiempo no acompaña y hay que montar y desmontar todo el rato», explicaba un feriante, que viene desde Madrid. Pero no todo el mundo se ve tan perjudicado, y en el caso de Sabela Otero, feriante primeriza en esta fiesta para vender miel, mermelada y licores, cuenta que «de momento no va del todo mal. En mi caso estoy bastante contenta y esperamos que en los días fuertes se pueda sacar más provecho, si el tiempo nos lo permite. Lo que más se vendió hasta hoy son los licores, muy afrutados y están gustando bastante».

Con crisis sí, pero el apetito no se pierde. En la carpa gastronómica situada en A Calzada explican que «al llegar el fin de semana se empieza a ver más gente, pero los dos primeros días tuvimos la mitad de clientes que el año pasado», cuenta Mar Ambroa, gerente de Porto de Cambados, entidad que se encarga este año de esta carpa, que está a disposición de los usuarios durante los cinco días de fiesta. Una de las camareras asegura que «el sábado es un día de locos, viene muchísima gente. Lo más vendido hasta ahora son los mejillones, el pulpo, la empanada y los pimientos de Padrón».

En las casetas de venta de vinos coinciden con este análisis. Silvia, vendedora en uno de los puestos, explica que «la gente antes se gastaba un poco cada día de la fiesta. Ahora la mayoría lo guarda para gastárselo en un par de días. Se nota mucho la diferencia con respecto a los años anteriores, el bajón es tremendo. Igual el fin de semana nos da una sorpresa, pero se nota que las cosas no están bien».

Todos ellos esperan con ganas los últimos días de la fiesta, con la esperanza de poder cerrar la Festa do Albariño con un buen balance económico.