Quejas por la suciedad del paso de la estación

Serxio González Souto
s. gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MONICA IRAGO

Inaugurado en noviembre, el paso subterráneo que cruza la plataforma ferroviaria de Vilagarcía constituye el principal acceso peatonal de los vecinos de la zona de A Escardia al centro de la capital arousana. Su construcción se prolongó durante dos años, rodeada de complicaciones técnicas y la preocupación de quienes iban a ser sus principales usuarios. Meses después de su entrada en funcionamiento, los habitantes de este barrio del municipio mantienen una queja constante que nunca ha sido solucionada de forma definitiva: el tránsito bajo la estación se llena de vómitos, orines y todo tipo de desperdicios.

El estado del ascensor, subrayan los vecinos de A Escardia, es poco menos que nauseabundo. Tres cámaras que vigilaban el paso han sido retiradas, sin que sepan por qué ni por quién. A pesar de que el Concello finalmente realizó una limpieza hace un par de días, la basura vuelve a acumularse en el corredor «y ni siquiera fue una limpieza a fondo», lamenta una mujer que asegura haber visto durante meses el mismo vómito en el mismo lugar «hasta que le salió moho». A todo esto, denuncian, la pelota sobre su mantenimiento pasa del operador ferroviario, el ADIF, a Ravella sin que ninguno de los dos acabe de hacerse cargo del mismo.