Adiós al paraguas del Concello de Vilagarcía

La Voz

AROUSA

El nacimiento de la asociación respondió, en el 2002, a dos necesidades complementarias: la del sector, de contar con una voz capaz de influir en las decisiones municipales; y la del gobierno local, necesitado de un interlocutor en una actividad en la que la organización y los puntos de vista en común acostumbran a brillar por su ausencia. Tras un arranque protagonizado por Luis Tapias, antiguo gerente del Parador de Cambados, la AIT ganó estabilidad bajo la presidencia de Luis Bóveda, emprendiendo un camino de estrecha colaboración con el equipo que lideraba el alcalde socialista Javier Gago.

No por casualidad, la primera crisis de la asociación coincide con el primer cambio de gobierno, el del 2007. La zozobra se recondujo con su refundación como Ahituvi y el ascenso de Roberto Gerpe a una presidencia que tras cuatro años y medio está a punto de concluir.

La cooperación con el bipartito progresista fue la nota dominante hasta que todo cambió, de nuevo, con el vuelco que supusieron las elecciones del 2011.

La tercera vía no empezó mal. Había sintonía entre Gerpe y Fole. Pero los tiempos son otros. Pronto, el nuevo poder demostró que no está para alegrías ni alianzas inquebrantables. Ahituvi tiene este año 5.000 euros para sus cosas, pero hay potentes broncas -zona azul, tarjeta de residentes- en la agenda y la participación del Concello en la inminente Ruta das Tapas no es más que testimonial. Por vez primera, quien asuma sus riendas -Acuña, probablemente- lo hará sin el paraguas de Ravella. Algo que, por otra parte, quizás vaya haciendo mucha falta.