Subvenciones, mejor cuanto más claras

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Convendría, por el bien de todos, una explicación a fondo desde Dobre Espacio

28 abr 2013 . Actualizado a las 06:56 h.

Empeñarse en sostener dos discursos contradictorios al mismo tiempo y pretender salir airoso del lance es el camino más corto hacia la esquizofrenia política. Precisamente por ello, a quien más conviene una mejor explicación sobre las subvenciones percibidas desde el 2004 por la asociación juvenil Dobre Espacio es al conjunto del bipartito conservador de Vilagarcía, con su alcalde, Tomás Fole, a la cabeza. Porque fue él, el regidor, quien esta semana bajó a la arena para anunciar un nuevo escenario económico, menos oscuro, y suscitar la comprensión de los ciudadanos frente a la paralización de las inversiones y el ajuste al milímetro de los servicios como fórmulas inevitables para remontar las enormes dificultades que, con brotes o sin ellos, siguen acechando al Concello.

La arenga de Fole no casa demasiado bien con las denuncias del PSOE acerca de un colectivo juvenil que, fundado y presidido hasta hace un suspiro por su concejal de Cultura, Francisco González, percibió en ocho años la magnífica cifra de 150.000 euros en concepto de subvenciones -la última hace apenas un par de meses- para el desarrollo de diferentes actividades cuyo beneficio e interés público están lejos de haber sido argumentados en condiciones.

La intervención del edil, el fin de semana pasado, tuvo intención política pero escaso contenido desde el punto de vista de lo que se espera en un caso de estas características: documentación sobre la mesa e información precisa acerca de lo que se ha hecho con las ayudas. Que, por cierto, no tiene por qué estar mal ni ser ilegal pero, una vez desvelada su cuantía sin que la austeridad que se reclama en otros ámbitos parezca haberse aplicado en este, debe ser aclarado con paralela generosidad.

Esta es la única forma conocida de despejar dudas y defender la capacidad y responsabilidad de los gestores de lo público, tan necesitada de reivindicación positiva hoy en día. Y el asunto reza para todos, a derecha e izquierda, sin excepciones, siendo especialmente recomendable entre quienes profesan inamovibles postulados neoliberales y cuestionan que determinados ámbitos, como el cultural, deban ser subvencionados pero agarran la sartén de las ayudas por el mango. De lo que tú te beneficias, no se lo escatimes a los demás. Se diría que es un sano principio.