Desde el principio, tanto por el ámbito de actuación de la asociación juvenil como por su incardinación en la federación conocida como Fexuga, el caso de las subvenciones percibidas por Dobre Espacio apuntaba más allá de las fronteras políticas de Vilagarcía. Ahora, el PSOE, formación de la que parte la denuncia sobre las ayudas públicas cobradas por el ente que presidía el concejal de Cultura, Francisco González, da ese paso al anunciar que el asunto será objeto de una pregunta en el Parlamento de Galicia.
La portavoz socialista, Tania García, explica que esta iniciativa se centrará en el destino de la subvención de 4.624 euros que la Dirección Xeral de Xuventude concedió en el 2011 a Dobre Espacio para el desarrollo de un Feirón da Xuventude Solidaria. El PSdeG considera dicha actividad como paradigmática del funcionamiento de la organización juvenil. Si bien González remitió a la web de su asociación para cualquier información al respecto, lo cierto es que en ella figura Vilagarcía como escenario del evento, que se habría desarrollado el 3 de julio del 2011, sin que, sin embargo, exista constancia de ello. «O PSOE -insiste García- reclama que o concelleiro presente unha memoria da actividade e a memoria económica xustificativa da súa realización».
«O rei da subvención»
Más allá de la existencia o no de alguna ilegalidad en todo este proceso, los socialistas vilagarcianos consideran especialmente graves las contradicciones entre la política cultural emprendida por González y su propio comportamiento en el seno de la asociación juvenil. «Está a plantexar normativas que obrigan a desembolsar cartos propios aos colectivos culturais e xuvenís de Vilagarcía, aos grupos de música de rapaces, todo fundamentado no criterio de que a cultura non se subvenciona, e resulta que é o rei da subvención», le reprocha Tania García.
Dobre Espacio recibió del Ministerio de Trabajo y de la Consellería de Benestar e Traballo 150.000 euros en ocho ejercicios económicos que se distribuyen entre el 2004 y este mismo año. El PSdeG entiende que la «dobre moral» que esto supone requiere la dimisión del edil.