Trabajaban por encargo de las conserveras y de las fábricas de salazón

La Voz

AROUSA

Por aquel entonces, la mayor parte de los compradores a flote trabajaban para las fábricas de conserva y para las salazones. Fueron los de O Grove, dice Ervín, los primeros en exportar marisco en fresco. Hacia el año 1975 fue cuando se abandonó la compra a flote y las lonjas tomaron la delantera. Hasta entonces, las lonjas existían, pero con una actividad limitada, al menos las pequeñas. «Lonxa aquí na Illa recordo desde aproximadamente o ano 48 ou 50. A primeira que recordo estaba por alí por onde está o Saratoga agora. O que se subhastaba moito na lonxa era polbo e chopo, e pouco máis había». Después abrió en el lugar en el que hoy está la plaza, y finalmente en O Xufre.

Antes de eso también el pulpo se compraba a flote. En A Illa, narra Ervín Iglesias, había tres o cuatro personas que se dedicaban a secar el cefalópodo. «Cando escaseaba, poñíanse na parte sur da Illa, que de catro a seis da tarde viñan as dornas e esperábanas alí».

Por aquel entonces había en A Illa diez fábricas: «Elipio Santiago, Juan Rial, Genaro Guillán, Goday, Otero Diz y Otero, Ramón Nieto, Bouzada y Gil, Francisco Suárez, Francisco Otero Mariño,...», enumera. Para esta última, que después sería Salvador Otero, trabajó Ervín durante cuarenta años. Primero, como comprador a flote; después, como transportista de fábrica; y, por último, como encargado.

Cada una de esas fábricas acostumbraba a tener un comprador trabajando para él, aunque durante sus primeros tiempos, en los que trabajaba para Pérez Lafuente, en Vilanova, llegaron a ser hasta seis. Los barcos eran en algunos casos del comprador y, en otros, de la empresa. «Na que eu traballei empezamos cunha lanchiña que lle chamaban o Santa Teresa, e despois no ano 63 fixeran un barco máis grande que era dunhas vinte toneladas. Chamábanlle Francisco Otero e é o que andei eu toda a vida nel».