Cholo Dorgambide presenta sus disculpas a los policías

Vilagarcía / La Voz

AROUSA

MARTINA MISER

Algo así no se había producido en el año y medio transcurrido desde el inicio del actual mandato municipal. En realidad, sería muy complicado buscar un instante semejante en la historia reciente del Concello de Vilagarcía, habida cuenta de los muchos problemas de coordinación que se han sucedido con respecto a la Policía Local. Los primeros en padecerlos han sido la mayoría de los agentes, que anoche se reunían en la sala de plenos para mantener un encuentro largamente esperado con el concejal de Seguridade Cidadá, Cholo Dorgambide (Ivil) y el alcalde de la capital arousana, Tomás Fole (PP).

Las relaciones del bipartito conservador con el cuerpo se han deteriorado notablemente en los últimos días, a raíz de la controvertida intervención de Dorgambide sobre la labor de los policías vilagarcianos y del proyecto de privatización del control del tráfico que maneja el gobierno local. Lo primero que hizo el responsable de Seguridade fue, precisamente, presentar sus disculpas a los agentes y aclarar que su intención nunca había sido cuestionar su profesionalidad y su compromiso.

La reunión comenzaba a las ocho y media de la tarde, aunque sus protagonistas no entraron en materia hasta transcurrida casi una hora. Dorgambide fue el primero en llegar. Tuvo tiempo de sobra para saludar a los policías antes de que Fole, que retornaba del pleno de la Mancomunidade do Salnés, y la jefa del cuerpo, Maricarmen Roca, le acompañasen.

Solventada la intervención inicial del concejal, centrada en la petición de disculpas, tomó la palabra el regidor popular, quien trató de explicar las decisiones políticas que su equipo está a punto de adoptar y que influirán directamente en el funcionamiento de la Policía Local.

Problema técnico, no político

No pudo, sin embargo, proseguir el alcalde su discurso en esta línea, puesto que los representantes de los agentes se apresuraron a aclarar que no eran las decisiones políticas las que la plantilla debía discutir, sino aspectos de índole estrictamente técnica. «Somos profesionales que acatamos decisiones, el problema es otro», apuntó uno de los agentes. Por algo, su principal reivindicación es la elaboración de un reglamento.