La Festa do Marisco puede con casi todo. El certamen gastronómico que se celebra en O Grove, por ejemplo, ha aguantado con una entereza envidiable el envite de la crisis. De momento, que se sepa, el único rival con el que no puede la gran mariscada es con el fútbol. Especialmente si hablamos de uno de esos partidos bautizados como clásicos en los que quienes se enfrentan son, ni más ni menos, el Barcelona y el Real Madrid.
Para muestra, lo ocurrido ayer bajo las carpas de degustación ubicadas en la plaza de O Corgo. Durante la mañana, el ambiente fue «fenomenal, mayor que el de otros años», según el personal que atiende las cajas. A mediodía, fueron muchos los que decidieron acercarse hasta O Grove para probar los manjares que allí se ofrecían y, por qué no, volver a casa con alguna que otra receta de cocina aprendida en el show-cooking organizado por Emgrobes.
Coincidencia
Pero por la tarde, el azar quiso que el horario de apertura de las carpas coincidiese con el del Barça- Madrid. Y a esas horas, «algo de gente hay, pero no la que es habitual». De hecho, una hora antes del inicio del partido el tráfico de salida de O Grove era denso e intenso. Un amplio dispositivo de la Guardia Civil lo vigilaba.
En cualquier caso, la fiesta marcha viento en popa. Durante la mañana de ayer se vendieron alrededor de 9.300 raciones. Los comensales tienen sus favoritos: el arroz de mariscos, el pulpo y la navaja ocupaban ayer los tres puestos del particular podio de los mariscos.