Un conflicto enquistado

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / L.A VOZ

AROUSA

monica ferreiros

Aunque Quintana recibirá a las mariscadoras, estas no depondrán sus protestas hasta que el encuentro tenga fecha

25 sep 2012 . Actualizado a las 06:58 h.

Los funcionarios de la delegación de Mar llevan una semana compartiendo sus horas de trabajo con las mariscadoras de Carril. Estas volvieron ayer por la mañana a ocupar el edificio del alto de A Rosa para protestar por los planes de balizamiento que la Xunta tiene para la playa de A Concha-Compostela, que las dejaría sin una zona de trabajo en la que, dicen, han sembrado mucha almeja. Las mujeres, que ayer iniciaron su segunda semana de movilizaciones, no están dispuestas a dejar que la normalidad vuelva a la delegación hasta ser recibidas por la conselleira do Mar.

Rosa Quintana, aseguraban ayer desde su departamento de prensa, no tiene ningún problema en sentarse con las mariscadoras. Pero la conselleira empieza la semana con un viaje a Bruselas, y de momento en su agenda aún no ha sido marcado el día en el que abordará el problema de Carril.

«Bueno, a nosotros nadie nos ha dicho nada de eso. Cuando nos llamen, ya veremos», sentenciaba ayer Eva Gil, la portavoz de la agrupación que está en pie de guerra. No parece confiar mucho en que Mar atienda sus reclamaciones. Y es que ayer, tras pasar toda la mañana en las dependencias de la delegación, «a las tres tuvimos que salir porque nos dijeron que si no lo hacíamos y tenían que llamar a la policía, iban a presentar una denuncia contra nosotros en el juzgado», señalaba ayer la responsable de la organización de a pie.

Por la tarde, las mariscadoras volvieron a la carga, y en este caso quisieron hacer visible su problema en el pleno de la corporación. No era esta su primera visita al salón de plenos: el pasado viernes se reunieron con los portavoces de los distintos grupos de la corporación y arrancaron de ellos el compromiso de que mediarían ante Mar para intentar que fuesen recibidas antes del uno de octubre.

Ese compromiso sirvió para que la Administración local apaciguase los ánimos de las mariscadoras de a pie. Pero ha servido, también, para encender los del sector de a flote, el otro implicado en este conflicto de lindes, y que reclama que «se faga cumplir a lei».