Arousa acogió numerosas actividades con motivo del Día del Libro
24 abr 2012 . Actualizado a las 06:50 h.Las estadísticas indican que en España se lee poco, pero a la hora de montarse la fiesta a cuenta de los libros, no hay quien nos gane. Ayer se conmemoró el Día del Libro y en Arousa se celebraron numerosos actos con tal motivo. La mayoría estaban dirigidos a los niños, de ahí que se aderezara el menú con cuentacuentos, talleres y juegos. Fue la fórmula escogida, por ejemplo, en Cambados. A media tarde, en la biblioteca municipal ya estaba dispuesta Raquel Queizás para contar sus Historia da maleta, que nacen en Verín, escuchando aquellas otras historias que le contaban sus abuelos cuando era niña. Cuentan desde la Casa dos Fraga que acudieron un montón de niños y que se lo pasaron en grande.
En Vilanova también hubo cuentacuentos por la tarde. Fue dentro del mercadillo que organizó el Concello para fomentar el intercambio de libros y lecturas entre los vecinos, especialmente los más pequeños, y de paso se organizaron talleres y juegos. La idea era montar la fiesta al aire libre, al lado de la biblioteca, pero la lluvia aguó los planes y hubo que trasladar la logística a la cofradía. Cuentacuentos hubo también en Pontecesures y en Vilagarcía. Un grupo de escolares de primero y segundo de Primaria del colegio San Francisco acudieron al mediodía a la biblioteca municipal de Vilagarcía para ver una representación muy especial: un «cuento-juego» titulado O misterio das cinco portas, interpretado por la narradora Marisa Irima, organizado dentro del programa Letras Vivas que organiza la Consellería de Cultura. Pero fue en Catoira donde tuvo lugar la iniciativa más original. En el colegio Progreso cambiaban libros por alimentos no perecederos de modo que los chavales que acudieron con un paquete de arroz o una lata de conservas se llevaron para casa otro alimento, en su caso en papel y para el espíritu. El lunes de los libros llegó precedido de un domingo de teatro. O señor das dunas hizo doblete para mostrar sus dibujos de arena en Vilagarcía y Cambados.