El Céltiga acabó el partido ante el Barbadás con tres expulsados y una derrota
26 mar 2012 . Actualizado a las 06:58 h.Céltiga: Vila, Janeiro, Óscar Río, Óscar García, Unai, Beni, Ferreiro (José Antonio, min 89), Jacinto, Dieguito (Rubén, min 73), Nacho y Eugenio (Said, min 46).
Barbadás: Berto, Jorge, Oli, López, César, Álex (Currás, min 64), Martín Pérez, Martín Fernández (Prada, min 69), Walter Martín, Felipe (Luis, min 59) y Cristian (Javi Ramos, min 69).
Goles: 1-0, min 48: Janeiro, de falta directo. 1-1, min 87: Walter. 1-2, min 93: Currás.
Árbitro: Fernández Lodeiro. Expulsó a Said (min 85), Unai (min 90) y Beni (min 92). Amarillas a Janeiro, Nacho y Rubén; Oli, López, César y Cristian.
Incidencias: Muy buena entrada en una tarde veraniega.
Todo se alborotó al final. El Céltiga tenía el partido controlado, ganaba merced al gol de Janeiro y el Barbadás no parecía tener demasiados argumentos. Pero llegó la expulsión de Said, tan justa como absurda y a partir de ahí los nervios. Walter Martín empató en el minuto 87 al rematar de cabeza un lanzamiento de falta. Llegaron después la expulsión de Unai, rocambolesca porque vio las dos amarillas en la misma acción, el segundo tanto del Barbadás -de nuevo un remate de cabeza en una acción a balón parado- y la tercera expulsión, en este caso la de Beni, de un cuadro local que acabó con ocho jugadores y desquiciado con la labor arbitral.
Fue un pésimo final para un buen partido. Mejor en la primera mitad que en la segunda. En el periodo inicial ambos equipos disfrutaron de sus ocasiones. Ferreiro dispuso de una muy clara nada más empezar, y tras esa hubo para el visitante Walter y para el local Nacho pero el marcador no se movió en esos primeros 45 minutos.
El Céltiga no pudo empezar mejor la segunda mitad, con el tanto de Janeiro que sorprendió a Berto en una falta. A partir de ahí, el Barbadás se estiró y pudo empatar en el minuto 53 cuando el colegio decretó penalti, muy protestado por locales, por una supuesta mano de Janeiro. Felipe lo tiró fuera. Dos minutos más tarde César remató de cabeza al palo y ya no hubo mucho más sustos para los locales, que parecían tener el partido en el bolsillo hasta que llegó el desastre final.