Tres instrumentistas practican cada día en el parque Valdés Bermejo
15 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.música al aire libre
Para quienes cruzan la verja roja, su presencia no pasa desapercibida
Los tres disfrutan del parque, pero lo idílico no es tanto cuando se hielan las manos
Quizá algún día se arranquen y nos sorprendan aunando repertorios
El parque de O Castriño es, sin ninguna duda, uno de los lugares más desaprovechados de Vilagarcía. Su interés botánico, su tranquilidad, lejos de los ruidos del centro de la ciudad, y su belleza, serían argumentos suficientes para que las familias y los grupos de amigos disfrutasen con asiduidad de este entorno. Y, pese a ello, pocos lo eligen. Esos contados privilegiados pueden deleitarse en ocasiones con un atractivo añadido: la música.
En efecto, varios músicos han convertido a esta zona verde en su lugar de ensayo, y allí acuden por las mañanas cuando hace buen tiempo. A veces, incluso bajo la lluvia. Quizás porque el boca a boca funciona, el número de intérpretes va creciendo poco a poco. Ahora son ya tres los que, cuando tienen un rato libre, se acercan a este parque para practicar sus partituras. A veces coinciden, pero no se interrumpen. En un espacio de pocos metros, cada uno ensaya su pieza sin preocuparse de lo que hacen los demás.
Sentados o paseando
Por el contrario, para quienes cruzan la verja roja de O Castriño, su presencia no pasa desapercibida. A los que lo hagan por primera vez, seguramente les cogerá por sorpresa y subirán la cuesta empedrada preguntándose de dónde salen esas melodías. En cuanto lleguen arriba los descubrirán, sentados en un banco o paseando de un lugar a otro para dejar atrás el frío. Quizás les entren ganas de repetir y regresen otro día buscando esa bucólica mezcla de sonidos que proporcionan la naturaleza y su mejor complemento, la música.
Si lo hacen, posiblemente no tengan problema para encontrar allí a José Luis, Alfredo y Leo. Al menos hasta que puedan disponer de un local cerrado en el que ensayar sin molestar a los vecinos y sin pasar frío. Porque es cierto que los tres disfrutan del parque, pero lo idílico no lo es tanto cuando se hielan las manos o se cala el cuerpo.
Anímense, pues, a visitar O Castriño cualquier mañana de semana y quizás atinen a tropezar con el mestizaje rítmico de un gallego, un venezolano y un cubano. Pero, antes, conozcámoslos un poco mejor. Se los presento.