Cuando hace diez años empecé a escribir en este periódico, el problema de los lindes en el istmo de O Bao entre O Grove y Sanxenxo ya era viejo. Una década no ha sido suficiente para arreglarlo y, visto lo visto, parece que todavía dará muchas vueltas. ¿Culpables? Leyendo líneas arriba parece claro que el Xurado de Montes algo tiene que ver en todo este embrollo. No supo o no quiso oír lo que el juzgado le ordenaba pero, aunque lenta, la Justicia sigue su curso y ahora la consellería de turno se ve obligada a ejecutar algo que podría haber quedado resuelto hace años. Pero este despropósito tiene muchas aristas. En la guerra por los lindes de A Lanzada batallaron también los comuneros: los de Noalla, los de San Vicente y los de San Martiño; entre ellos y ellos contra la administración, lo cual derivó en una maraña de autos, sentencias y resoluciones administrativas no aptas para no iniciados. Lo único que parece que ya no se discute es que A Lanzada es de dominio público, pero en juego están las ganancias que reportan los quioscos de playa en verano. Y habiendo dinerito de por medio, ¿quién perdona?