Los turistas tiran de tapas y de raciones compartidas para estirar sus presupuestos
30 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Dicen los empresarios del sector que este año ha habido muchos «turistas por los pelos». Gente que no ha querido renunciar a unas merecidas vacaciones a pie de playa, pero que ha tenido que apretarse el cinturón, agarrarse la cartera, y disfrutar con lo justo.
Los restaurantes de O Grove han sido testigos de excepción de este cambio de tendencia. «Está claro que a partir de agora vanse vender máis ensaladas que percebes, e que a xente vai pasar sen postre, ou vaino compartir», explica el presidente del Centro de Iniciativas Turísticas de O Grove. A ese nuevo escenario van a tener que amoldarse los restaurantes de uno de los «destinos gastronómicos» por excelencia. Se trata de negocios familiares, anclados en la tradición y construidos sobre la calidad de los productos que llevan a sus mesas.
Muchos de esos locales lo han pasado mal en un verano en el que el clima no les ha querido facilitar las cosas. Alberto Domínguez, que regenta un conocido restaurante, el D?Berto, cifra en un 20% la caída de su recaudación. Aún así, él ha logrado ajustar los números. ¿Cómo? «Pues si normalmente éramos seis personas trabajando, esta vez fuimos cuatro», explica. Desde el comedor de otro establecimiento confirman el fin de la alegría en las mesas. Pongamos un ejemplo. «Antes, un grupo de tres pedía unos entrantes y un arroz con bogavante para tres. Ahora, piden algo de tapeo para esperar al arroz, y el arroz piden uno para dos y lo comparten». El tiempo de los lujos es historia.
Y un lujo, pero para los sentidos, es disfrutar de un paseo por la ría en un día soleado. Eso debieron de pensar, hace años, los emprendedores que pusieron en marcha la primera empresa de barcos de pasaje que operó en O Grove. Siguiendo su estela floreció un negocio que este verano ha sufrido la crisis como cualquier otro. La venta de tiquets para recorrer la ría y ver cómo crece el mejillón en las bateas se redujo alrededor de un 20%. «El año pasado ya fue malo, lo que pasa es que al ser Xacobeo, conseguimos compensar y no se notó tanto el golpe», explica Manuel Álvarez, el presidente de la asociación que aglutina a las empresas de pasaje. Y es que, puestos a pasar las vacaciones con lo justo, los paseos en barco son uno de los primeros gastos que se caen de la lista, aunque el precio del tiquet sea bajo y la oferta resulte realmente tentadora.