Un tanto para el muñidor

Manuel Blanco

AROUSA

El muñidor de la operación que está a punto de cerrar el PP puede ponerse una medalla. Seguramente ahora haya sido más fácil que antes cerrar esta operación -con el PP en la rampa de despegue hacia una victoria que todo el mundo da por segura el 20-N e Ivil más debilitada que nunca-, pero durante once años se sondeó con ansia y todos pincharon en hueso.

Puesta la medalla, también intuyo que Tomás Fole está cerca de ser un hombre feliz que, sobre todo, puede respirar tranquilo. Los primeros meses de mandato se habían convertido en un suplicio y en un máster de lo que le esperaba. Una oposición de uñas que no le iba a pasar ni una, algo por otra parte lógico en cualquier escenario político. Ahora, al PP le espera el reto de consolidar su proyecto y de hacer todas esas cosas que prometieron en campaña. Ya no tendrá la disculpa de una oposición que no colabora, sino que tendrá que dar forma a sus iniciativas en un contexto poco propicio, con la crisis apretando y los ingresos en caída libre.

¿Y la oposición? Pues esa es la otra lectura de esta operación, seguramente tan interesante como la que concierne al PP. La posible desaparición de Ivil obligará a PSOE, BNG y EU a replantear sus planes y a construir un frente con menos puntos en común. Descontada la opción de dinamitar las iniciativas de Fole y los suyos pleno tras pleno, arrancarán tiempos para las ideas. Para el trabajo en positivo. Comienza otro partido.