Una jornada para perderle el respeto al vértigo

paulo garcía

AROUSA

20 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

En Vilanova vivieron el domingo una jornada de mucha altura. Y no era para menos, porque una enorme tirolina de unos 250 metros de longitud atravesó las aguas de la localidad arousana. La estampa imponía respeto, pues contemplada desde fuera ofrecía una imagen solo acometible por aquellos valientes que no sufriesen de vértigo. Pero todo el mundo sabe que en cuanto el primer osado abre la lata, el cosquilleo de la curiosidad es el siguiente en dar un paso. Y así ocurrió con todos los que se acercaron hasta esta tirolina que el concello vilanovés dispuso como atracción, dentro del marco de las fiestas patronales del pueblo. Para quienes probaron la experiencia, la sensación fue positiva. Incluso el subjefe de Protección Civil, Pablo Chaves, quiso comprobar las sensaciones que la velocidad y la altura, en clave de tirolina, podían aportarle. Tal y como afirmó, fue una divertida experiencia. Así que ya saben, para los males de altura, a probar con diferentes remedios y con la diversión como bandera. Este puede ser uno de los más acertados.

Un exquisito manjar

El restaurante Churrasco Rubianes contó, el pasado domingo, con la presencia de una figura con mucho peso y tradición en la célebre Festa do Carneiro ó Espeto, que tiene lugar cada verano en Moraña. Se trataba de Nino, que se encargó de ofrecer un delicioso carneiro a los participantes de la concentración de coches antiguos que se celebró por las carreteras de la comarca. En vista del éxito obtenido entre los degustadores, el restaurante volverá a ofrecer, el próximo domingo, raciones de carneiro para todos aquellos que así lo quieran, ya que se prevé que se asen más de los diez carneiros empleados el pasado domingo. Además, en este caso hay diferencias notables con respecto a celebraciones como la de Moraña, pues en el Churrasco Rubianes no es necesario encargar un carneiro entero, sino que los particulares pueden pedir raciones individuales.

De celebración en A Illa

A Illa acogió a Manuel Vázquez de la Cruz y sus 75 años el pasado sábado. De él se puede decir que es un ingeniero agrónomo jubilado, cuya principal cosecha es la relativa a sus amigos. De ahí que a este tudense (de nacimiento, porque tiene un segundo hogar en media España y parte de Portugal gracias a la generosa cosecha citada antes) le hayan querido organizar una celebración que nunca pudiese olvidar por su cumpleaños. Una comitiva de 75 amigos, capitaneada por Petote, se coordinó para que Manuel pudiese vivir una emotiva y plena jornada el sábado pasado. Por la mañana, un paseo por la ría en el Cobecho III, propiedad de otro compañero, sirvió para abrir paso a una suculenta y alegre comida que disfrutaron todos los implicados juntos. Y para rematar la faena, una lluvia de elogios para Manuel, quien, a pesar de ser muy dado a ellas, se quedó sin palabras. Una bonita manera de celebrar el aniversario de un amigo especial.