Lo que Carreirón esconde

maría santalla VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Concluyen las actuaciones para la restauración de la laguna

07 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Muchos, incluso algunos de los asiduos visitantes del parque de Carreirón, en A Illa, desconocen que este entorno guarda en su interior una laguna de agua dulce. Sin embargo, si eso no fuese así, la joya paisajística del municipio isleño no podría actuar como un lugar privilegiado para que las aves aniden o realicen un descanso en sus movimientos migratorios. Esta presencia de agua dulce es la que ha permitido que Carreirón fuese declarado Zona de especial protección para las aves (ZEPA), además de estar incluido en la Red Natura por su gran diversidad de hábitats, que permite el asentamiento de unas mil especies de seres vivos, animales y vegetales, los cuales en muchos casos necesitan del agua de la laguna para sobrevivir.

En otros tiempos la laguna de Carreirón era la reserva de agua permanente para la flora y la fauna del parque. Sin embargo, en la actualidad se seca durante el verano. El descenso de las lluvias es una de las razones que lo explica, pero no la única: la acumulación de sedimentos y turba también ha contribuido a ello. Contra lo primero no parece que A Illa tenga mucho que hacer, pero esa presencia de lodos sí tenía remedio.

Así que la asociación medioambiental Carreirón, el Concello y la comunidad de montes se pusieron manos a la obra y el resultado ha sido un proyecto de restauración de la laguna cuyas actuaciones están prácticamente concluidas. El primer paso en este proceso fue la elaboración de un informe sobre las medidas que habría que poner en marcha. Fue el biólogo Juan Vicente Pérez Poza, gran conocedor del parque natural isleño, el encargado de redactar ese proyecto.

Con él en la mano, el Concello se puso en contacto con el Servizo de Conservación da Natureza de la Xunta de Galicia. Desde ahí gestionaron la partida presupuestaria necesaria para acometer las obras y la obtuvieron del Ministerio de Medio Ambiente. A través de los fondos Feder se lograron los 94.000 euros que fueron precisos para la ejecución de los trabajos, encargados a la empresa Tragsa.

Eliminación de juncos y lodos

La laguna tiene una superficie algo superior a las dos hectáreas, pero se ha actuado sobre 2.500 metros cuadrados. Lo que se ha hecho ha sido, fundamentalmente, eliminar los juncos de las partes centrales más profundas, arrancándolos de raíz para que no puedan rebrotar, y retirar después los lodos, que en algunas zonas alcanzaban los cincuenta centímetros de espesor, para reducir el nivel del terreno y permitir que el agua se estanque. El resultado de estas tareas es visible para todos aquellos que caminen por las inmediaciones de la playa de As Margaridas. A día de hoy lo que se ve es fundamentalmente tierra, pero en cuanto lleguen las lluvias se espera que la laguna se llene y que se amplíe, por tanto, la zona húmeda.

Los operarios de Tragsa también han retocado los bordes de la laguna antigua y han reducido la pendiente de un surco que fue abierto hace veinte años con el objetivo de facilitar un abrevadero para los animales. Asimismo, se han retirado algunas especies invasoras que crecían de forma descontrolada en la charca.

Paralelamente se ha colocado un nuevo vallado para proteger la duna en ese entorno de la playa de As Margaridas, y queda todavía pendiente, para los próximos días, la sustitución de la caseta de avistamiento de pájaros, destrozada por algún gamberro.