Lo que el PP no cuenta

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

El desencanto cunde entre los alcaldes populares ante la elección de Gonzalo Durán para dirigir la mancomunidad

31 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Vienen tiempos difíciles, nos dicen. Diputaciones y ayuntamientos acumulan deudas cuantiosas que ponen en peligro el sistema. No lo asegura cualquiera. Lo afirma, sostiene y multiplica el poderoso monopolio de las agencias de certificación de deudas públicas y otros mecanismos de control antidemocrático de nuestras vidas. Y el asunto no se va a solucionar con la simple convocatoria de unas elecciones generales y la victoria de estos o de los otros, por mucho que los mercados, cierto es, tengan a sus favoritos bien colocados. Algunos proclaman que saben cómo crear empleo. Otros presumen de conocer la receta desde hace mucho tiempo, lo que pasa es que no les han dejado. Cualquiera de ellos ha tenido sobradas oportunidades de poner en práctica tan imponente sabiduría. Si no lo han hecho será por algo. Se nos toma el pelo y bien.

Por lo que a la arena municipal se refiere, parece extenderse un cierto consenso acerca de la conveniencia de adelgazar el número de entidades que, en Galicia, asciende nada menos que a 315. Es curioso el tema, porque, de momento, a nadie le tiembla la mano pidiendo recortes salariales en el país de los sueldos míseros o echando a la gente a la calle, fulminando la mensualidad de los funcionarios y puliendo conquistas básicas como la sanidad y la educación de todos. En cambio, ninguno de nuestros próceres, presentes, pasados o futuros, tiene la valentía de meter el cuchillo donde hay que hacerlo. Recordar lo que nos va a costar a todos mantener el funcionamiento y los plenos de la Diputación de Pontevedra debería ser suficiente para hacerse una idea clara de lo que está sucediendo. Ojo, porque en esto sí que todos están de acuerdo. Aquí no hay populares, socialistas ni nacionalistas, solo hombres y mujeres percibiendo un buen dinero. Perdón, una indemnización por asistencia a sesiones plenarias y comisiones varias. Pobres, lo que trabajan. Mientras, el resto a jugársela cada día en empleos cada vez más inciertos.

Notable malestar

Así está el panorama cuando se constituye la Mancomunidade do Salnés. La va a presidir los próximos cuatro años Gonzalo Durán, el alcalde de Vilanova. Ninguno de los regidores populares, vecinos y compañeros de partido del que, desde ahora, será la cara y la voz de esta comarca, lo dirá públicamente. Pero el nombramiento de Durán ha generado un notable malestar entre ellos.

Una de las razones, la más obvia, es el espectáculo organizado en torno a la caída de su hermano, José Juan, del organigrama diputacional. Por fortuna para este último, su papel al frente de Portos de Galicia lo alejará de una política local cada vez más desquiciada. Existen, sin embargo, otros motivos de profundo desconcierto e inquietud entre los más conscientes integrantes del Partido Popular de O Salnés con respecto a la presidencia del ente mancomunado. Así, no faltan, entre los conservadores de la comarca, quienes asistan con los pelos de punta a este inicio de mandato. Para empezar, el desafío del regidor vilanovés, cuyo grupo municipal, el más numeroso del territorio arousano, ni siquiera asistió a la votación de los diputados provinciales, desairando al mismísimo Rafael Louzán. Gonzalo Durán jamás ha participado de proyecto en común alguno. Nunca le ha interesado lo que sucede más allá de los límites de su concello. Cortó el suministro de agua de la red comarcal a Vilagarcía cuando le apeteció. Se enfrentó una y otra vez a los sucesivos alcaldes de Cambados, comenzando por Santiago Tirado, y litigó con todos sus vecinos intentando ampliar la superficie oficial de Vilanova. Al actual regidor cambadés, Luis Aragunde, que aspiraba a presidir la mancomunidad, lo despacharon con el argumento de que carece de experiencia. Perfecto, puesto que el elegido la tiene en todo lo contrario de lo que debería: en la pugna permanente y la insolidaridad a ultranza entre ayuntamientos. Si esta es la apuesta del partido que va a ostentar la hegemonía política en este país durante los próximos años, se comprenderá que el desconcierto cunda incluso entre sus propias filas.

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