27 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

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escate. A todas horas rescate. Enciendes la tele y lo dicen. Pones la radio y lo oyes. Abres el periódico y lo lees. En el silencio de la taberna alguien lo menta. Rescate. Dicen que rescatan países. Hasta ahora, 110.000 millones de euros para Grecia, 85.000 millones para Irlanda y otros 80.000 millones para Portugal. Pero rescatan bancos. Pagan con nuestro dinero las deudas de los que nos sangran. Pero para ese rescate el mundo se pone de acuerdo. No tarda. Justo al contrario que cuando lo que hay que rescatar es gente de verdad. Personas de carne y hueso. De poca carne, porque se mueren de hambre y sed en Somalia y el Cuerno de África. Para salvarles a ellos, para efectuar un rescate de verdad sin prostituir una palabra tan hermosa, para eso solo hacen falta mil millones de euros. Pero para eso no hay acuerdo. No hay dinero. Porque tampoco hay negocio. Siento asco. Una repugnancia absoluta por esto que se llama a sí mismo mundo civilizado o mundo libre. Ese mundo que, como Estados Unidos, no duda en gastarse dos mil millones de dólares a la semana en la guerra de Afganistán y mira para otro lado cuando millones de personas se secan hasta la muerte en Somalia. Libres y civilizados seremos cuando se hable de ese rescate y no de los otros.