A menudo, el suministro de servicios básicos se ve sometido a veleidades incomprensibles y clamorosos errores por parte de las compañías abastecedoras. Quien nunca haya padecido un episodio de estas características difícilmente comprenderá la sorpresa sufrida ayer por el propietario de Construcciones Patiño Pinto, una empresa radicada en Vilagarcía que amaneció sin gota de electricidad.
Tras comprobar que sus oficinas, ubicadas en la avenida de A Xunqueira, carecían por completo de suministro eléctrico, el empresario vilagarciano se dirigió a Gas Natural Fenosa, la compañía abastecedora. No le resultó fácil porque, para empezar, el número de teléfono que figuraba en el listín no se correspondía ya con el que está en activo. Hablar con Fenosa tampoco resolvió precisamente sus dudas, puesto que la empleada que le atendió se limitó a asegurar que no existía problema alguno, recomendándole que recurriese a un electricista.
El problema era de un vecino
El constructor atendió el consejo de la trabajadora de Fenosa y se puso en contacto con un técnico particular, con el que acudió de nuevo a las dependencias de su empresa. Allí el electricista pudo comprobar que la compañía eléctrica había establecido un precinto en el contador del empresario. Lo malo es que lo hizo rematadamente mal, puesto que el corte del servicio debería haber afectado a uno de sus vecinos, no a él. En resumidas cuentas, la suministradora se equivocó de cliente.
Tres horas después, Construcciones Patiño Pinto recuperaba la corriente, pero no la tranquilidad de ánimo. «Puxen en marcha unha reclamación, pero o que eu me pregunto é quen vai pagar os prexuízos que este corte de electricidade xenerou, posto que non puiden enviar unha serie de orzamentos que un cliente demandaba dende Francia», lamenta el constructor, bastante enfadado.