E
l futuro no existe. Porque no existe lo que no ha ocurrido. Y cuando el futuro ocurre, es el presente. Así que el futuro no es más que el presente por llegar. Y si va a llegar, lo mejor es esperarle sentado. Tranquilamente. Hay que vivir siempre en el presente. Imaginar lo que está por venir o revivir lo acontecido puede acabar con uno. Puede destruirte. El pasado es una droga perversa. Te cautiva con recuerdos que en tu imaginación se han hecho perfectos, pero que quizás no lo fueron tanto. El pasado es una tenaza capaz de atrapar a cualquiera. Te enreda. Te confunde. Te hace soñar. Te promete. Y no cumple. El pasado jamás cumple. No se puede vivir en el pasado, porque es como morir. En Vilagarcía se tiende a vivir más en el pasado que en el presente. A recordar los tiempos de gloria sin caer en la cuenta de que no hay más gloria que ganar el presente. Fexdega es un caso bien claro. Fue la segunda feria de Galicia. Venía gente de toda España. Se llenaban los hoteles y hostales. Los restaurantes no daban abasto. El dinero corría de mano en mano. Pero hoy es lo que es y de nada sirve lo que fue ayer. Hoy es bien poco. Casi nada. Tiene un presente flojo, por grandioso que fuese su pasado. Así que el presente del mañana, el futuro de Fexdega tiene que ser inevitablemente distinto al pasado. A ese pasado mentiroso que nos sigue susurrando que las cosas podrían volver a ser como fueron. No es así. Fexdega no volverá a ser lo que fue. Admitirlo cuanto antes garantiza un presente mejor. Y eso es lo que importa.