Lujos

Xurxo Melchor M

AROUSA

e gustan las cosas sencillas. La ensaladilla rusa, la paella y las xardas a la parrilla son mis comidas preferidas. Por delante de caros mariscos y pescados. Que también me gustan, quede claro. No me fijo en la marca de las cosas. Entro en la tienda y elijo lo que más me gusta. Sin tener en cuenta nada más. Tiene sus riesgos. A menudo, lo escogido es lo más caro. Y si es prohibitivo, hay que echar marcha atrás y escoger algo menos costoso. Me gusta pensar que los verdaderos lujos no están etiquetados. Que no tienen precio. Porque sería imposible pagarlo. Aquí en Galicia vivimos rodeados de lujo. Porque nuestro mar, nuestro monte, nuestras islas y nuestras playas son un lujo. Galicia es un lujo. Un día al sol en Con Negro, A Lanzada u O Vilar, con la neverita repleta de tortilla, pechugas de pollo empanado, peladillos y sandía es un lujo. Un lujazo. Una tarde de vinos que se hace noche y hay que parar para cenar en los bares con los amigos es un lujo. Entrar en los bares de siempre y que te traten como a un rey es un lujo. La buena gente es un lujo. Lo es estar rodeada de esas personas que te llenan. Que suman. Que dan y no solo piden. Que están a tu lado si los necesitas. Que son felices si tú lo eres. Que lo son haciéndote feliz. Es un lujo tener la suerte de dar con gente así. Creo que la vida es un lujo. Uno que debemos y podemos pagar. Y que el precio es ser felices siempre que podamos. Y estar preparados para la tristeza. Y saber que la mayor alegría no es ser feliz. Sino saber que haces felices a otros.