Dos semanas después de las elecciones, PP y PSOE siguen buscando apoyos
04 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El próximo lunes, a la una y media de la tarde, la corporación de O Grove se reunirá en pleno para aprobar las actas de sesiones anteriores y cerrar oficialmente el mandato. En esa sesión, de mero trámite, se verán las caras muchos de los agentes implicados en la cadena de reuniones, citas, mensajes y movimientos que durante las dos últimas semanas se han producido en el municipio meco. Y que siguen produciéndose, porque ni Miguel Pérez (PP) ni José Antonio Cacabelos (PSOE) han sido capaces de alumbrar, aún, los apoyos que necesitan para hacerse con el ansiado bastón de mando dentro de, justamente, una semana.
Miguel Pérez inició las negociaciones, hace dos semanas, con un objetivo claro: lograr conformar, junto con el Partido Galeguista Demócrata y Alternativa Meca, un gobierno «estable». Sin salirse de esa línea, ayer los populares mantenían con la formación encabezada por Ayda Filgueira una reunión a la que también había sido invitado Rafael Louzán. El presidente provincial del PP debía ejercer de «aval» de los compromisos «de gobierno».
Siguiendo por la derecha, Pérez, Fredi Bea y Ayda Filgueira podrían mantener en las próximas horas una primera reunión a tres bandas en la que ya empezaría a dibujarse un gobierno. ¿Significa eso que el pacto está cerrado? Ni mucho menos. Ayer, tanto Fredi Bea como Ayda Filgueira aseguraban no haber tomado aún ninguna decisión. Y sobre la mesa de la edila electa por AMeca, al menos, hay más cartas que las del PP.
Las cartas del PSOE
Y son las cartas del PSOE. José Antonio Cacabelos, conocedor de su deteriorada relación con Fredi Bea, no tardó mucho en reconducir su estrategia, dejó a su hasta ahora compañero de gobierno en la cuneta de las negociaciones y centró sus esfuerzos en conseguir formar una «mayoría de izquierdas» que le permita, cuando menos, acceder a la alcaldía. Convencido de que EU y BNG no permitirían por acción ni por omisión que Pérez sea alcalde, centró sus esfuerzos en AMeca. Cacabelos logró lo que parecía imposible: un acercamiento con la mujer que fue apartada del PSOE cuando él se convirtió en candidato a la alcaldía, hace cuatro años.
Ese acercamiento se ha convertido en la aceptación de todas las propuestas que Ayda Filgueira puso sobre la mesa, sirviendo esas mismas propuestas de base al programa de gobierno que el jueves planteó a Esquerda Unida, y con el que parece haber logrado reavivar el interés de esta formación por un posible acuerdo de investidura. «Polo menos, temos algo sobre o que falar», explicaba ayer Xan Lamelas. Los esquerdistas volvían a verse con el PSOE para plantear aquellos puntos del programa con los que están de acuerdo, aquellos otros que les parecen superfluos y añadir algunas cuestiones que se habían quedado en el tintero. En estos momentos, los esquerdistas dicen tener «abertas todas as posibilidades».
Y mientras todo esto ocurre, ¿dónde está el BNG? La tercera fuerza del Concello sigue lamiéndose las heridas del duro golpe sufrido en las urnas.
¿Dentro o fuera?
Anoche los nacionalistas celebraban asamblea para analizar lo ocurrido y, sobre todo, para decidir lo que va a pasar a partir de ahora. En el seno del Bloque son muchos los que consideran que el BNG debe mantenerse, con su único concejal, en la oposición. Sin embargo, distintas fuentes apuntaron que el edil electo, Carlos Álvarez Besada, defiende en privado la postura contraria, abogando por la entrada en un gobierno de coalición encabezado por Cacabelos.