Dicen que hoy es jornada de reflexión. Otro paripé que se han montado los grandes partidos políticos, como el de no poder publicar encuestas durante la última semana de la campaña electoral. Nunca entendí que no se puedan publicitar las ideas de cada uno hasta el último momento. Quizás la decisión se tomó en su momento por el miedo a que algunas presiones fueran demasiado exageradas. De ahí, también las cabinas para salvaguardar la intimidad del voto. Ahora, sin embargo, esos tiempos del miedo ya han pasado -aunque algunos no lo entiendan así y sigan con las pintadas y los insultos- y un día como hoy no tiene mucho sentido. O no tenía. El movimiento que ha surgido esta semana en Madrid y que se ha extendido por todos lados -Arousa incluida- tiene en la jornada de hoy un perfecto escaparate. Todos esos políticos, que han estado lanzando sus consignas durante las últimas semanas tendrán hoy, cuando se sienten ante el televisor, o escuchen la radio, o lean los periódicos, o naveguen por Internet, que reflexionar -a ellos sí les toca, y mucho- sobre lo que está sucediendo. Y reflexionar sobre lo que se les viene encima. Porque la gente comienza a estar harta. Y más que estará cuando las primeras decisiones que se tomarán tras el 22-M serán las concejalías liberadas. El reparto del botín, en fin.