Esclavos para el centro comercial

Serxio González Souto
SERXIO GONZÁLEZ VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Los currículos depositados en el Concello de Vilanova tan solo servirán para que algunos jueguen con la miseria de la gente

20 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Hay algo profundamente inquietante en la escena que el 15 de febrero componían las escaleras que dan acceso a la Casa Consistorial de Vilanova. Centenares de personas se agolpaban bajo la lluvia, ordenadamente, para entregar un currículo. Con carpetas, con ojeras, con bebés en brazos y, probablemente, los bolsillos vacíos después de una larga temporada sin trabajo. Cualquiera pensaría que el Concello que el popular Gonzalo Durán gobierna con puño de hierro desde 1995 se disponía a convocar la mayor de las oposiciones conocidas a esta orilla del río Umia. Nada más lejos de la realidad. Lo que el Ayuntamiento vilanovés estaba ejecutando es una de las más terroríficas jugadas electorales que puedan concebirse. Aprovechando la desesperación de la gente, la graciosa Administración local abre sus puertas para que legiones de desempleados busquen entre sus paredes una oportunidad que, en realidad, no es más que un brindis al sol.

Seamos serios. Si Alcampo desembarca en el operativo de construcción de un gran centro comercial en San Miguel de Deiro, si líneas, cadenas y establecimientos de referencia están pensando en instalarse a su cobijo, si todo eso es cierto, entregar un currículo en el Concello de Vilanova resulta tan útil como depositarlo en la barra de la primera taberna que a uno se le ponga por delante. Todas esas sociedades, de presencia multinacional en la mayoría de los casos, disponen de sus propios departamentos de recursos humanos que se encargarán de seleccionar al personal necesario para cubrir los 450 puestos de trabajo de los que el alcalde presume desde hace años.

Engaño éticamente devastador

Soplar el cuerno de la demagogia para llamar a los desesperanzados a que hagan una fila ante las puertas consistoriales tal vez resulte electoralmente jugoso, pero alcanza unas cotas de crueldad pocas veces vistas. La humillación del desamparado, convertido en mercancía, en materia de fotografía de prensa a mayor gloria del preboste de turno, implacable vendedor de favores de humo idealizado como gran benefactor en un engaño de proporciones éticamente devastadoras, esto es lo que ha sucedido frente al jardín Umbrío. Con suerte, las montañas de currículos serán entregadas al reciclaje. Para colmo de imposturas, no faltaba quien, en plena cola, se dirigía a los aspirantes llegados desde Vilagarcía para dudar de sus posibilidades por el hecho de habitar un municipio cuya corporación osó en su día interponer alegaciones al magnífico proyecto.

El área comercial de Deiro, como la que se acaba de frustrar en Ande, sentencia judicial de por medio, puede ser mejor o peor. La forma en la que algunos han tratado de sacar tajada política de la miseria de los demás es, sencillamente, execrable.

LA COSA POLÍTICA