El sector crítico entra en crisis

La Voz

AROUSA

Alguien podría argumentar, con acertada sensibilidad semántica, que nada hay más propio de un sector crítico que entrar, precisamente, en crisis. Pero más allá de juegos etimológicos, lo cierto es que la asamblea del martes puede marcar un antes y un después en los delicados equilibrios internos en los que siempre se ha movido el PSOE de Vilagarcía. La apuesta encarnada por Mon Reiriz y Francisco de la Barrera, en el sentido de escenificar en una votación la contestación de la militancia a la ejecutiva, en general, y a Modesto Pose, en particular, se saldó con un sonoro fracaso. Pero todavía más elocuente resultó el mal ambiente que sus desapacibles intervenciones sembraron entre la mayoría de sus compañeros. Algo que, lejos de consolidar a sus portavoces como una referencia para el futuro inmediato, en caso de fracaso electoral, les convierte en parte del problema, no de la solución. Fueron muchos los socialistas vilagarcianos que el martes percibieron una desmesurada querencia por la demolición en Reiriz y De la Barrera. Varios de ellos perfectamente podrían haber comulgado con la línea que marca la corriente alternativa. Las formas y el fondo que estas dejaban traslucir los echaron, sin embargo, para atrás. Entre otras cuestiones, porque a Gago y a su gente muy bien les puede asistir la razón en bastantes de sus planteamientos, pero lo razonable, lo lógico y lo sano hubiese sido plantear unas primarias y ceñir el debate al seno de su partido. Así, en cambio, es complicado evitar la sensación de rabieta mal contenida. Por cierto, hace cuatro años la lista se aprobó un lunes. Nadie lo discutió.