La memoria valorada realizada por la empresa Argos alude a cinco puntos de posible intervención arqueológica.
Carracido. El interés de este yacimiento lo motivan sus materiales, «la clara definición crono cultural romana y la presencia de numerosas escorias de mineral de hierro presentes en todo el entorno». Según los expertos, todo ello puede facilitar datos acerca de una posible edificio fabril/industrial romano o algún elemento relacionado con actividades extractivas o transformación del mineral.
Porto Piñeiro. Se sospecha que en esta zona del río y tradicional punto de salida del material de la industria valguesa puede haber algún pecio como consecuencia del tráfico fluvial por el Ulla. Existe una leyenda referida a esa zona y vinculada a la iglesia de Campaña acerca de la existencia de la embarcación de Santa Cristina.
Monte Cabreira. De la investigación realizada por Argos se desprende que en la zona hubo tres molinos de viento y la existencia de petroglifos con cazoletas y cruciformes, tanto en la parte superior como en la ladera que mira al Ulla, al lado del embarcadero de losas.
Pedra Furada. La leyenda vincula este punto con la navegación fluvial. Allí hay un elemento pétreo semienterrado que ha transmitido el topónimo a todo el entorno. La hipótesis con la que trabajan los científicos es que allí hubo usos portuarios en la época romana.
Castro de Cernadas. Su origen es un poblado fortificado en altura de forma ovalada y de unas 1,5 hectáreas. «La potencialidad arqueológica y su interés científico, tanto por los elementos conservados como por la posible mina recientemente descubierta, le hacen candidato idóneo para la realización de una intervención científica de más profundidad y envergadura, e incluso un campo escuela o campo de trabajo universitario en un futuro».