La travesía de Outeiriño lleva meses esperando su arreglo
12 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El corazón urbano de O Grove es un nudo de calles estrechas heredadas de un mundo sin coches. En esa trama han aplicado sucesivos gobiernos locales los llamados «planes de humanización»: proyectos de renovación de servicios por debajo, y adecentamiento estético por arriba. ¿El resultado? Una sucesión de vías de aspecto homogéneo, con suelo enlosado y salpicado aquí y allá por mobiliario urbano. Todo a juego con las calles principales, en las que las aceras han crecido, ganando espacio para los peatones.
Pero en ese mar aún hay islas. La travesía de Outeiriño es una de ellas. En los pocos metros que mide esa calle, el suelo no está cubierto de losetas, sino de un asfalto agrietado y roto. Pero los problemas de la vía no son solo estéticos: ahora que vuelven las lluvias, los vecinos de la travesía empiezan a inquietarse. Y es que cuando el agua cae del cielo con cierta persistencia, los charcos se convierten en piscinas y salir a la calle, en una odisea.
El concello ya tienen un plan para reformar la travesía do Outeiriño. Las actuaciones que está previsto acometer en esa zona están valoradas en unos 78.000 euros, con los que se repondrán servicios y se le lavará la cara a ese punto del callejero meco. Pero el proyecto tarda ya demasiado en saltar del papel a la realidad. En el Concello, organismo a cuya puerta los vecinos han llamado en numerosas ocasiones, señalan que esa actuación ha sido incluida entre las obras que se desarrollarán con cargo al Plan de Cooperación de la Diputación. Mientras este no se apruebe, las obras no podrán comenzar.
La excusa no les vale a los vecinos, que afirman estar hartos. De hecho, hace un par de meses se presentaron en el pleno de la corporación para reclamar, carteles en mano, una solución inmediata para las penurias de la calle olvidada.