Continente y contenido

AROUSA

s mentira que lo que cuenta de una persona es su interior. Es falso. Como tantas otras mentiras con las que nos intentamos endulzar el agrio que rezuma la verdad. El otro día una amiga me dijo que la belleza física conmueve. Y es verdad. Y pasa con todo. No solo con las personas. Una de las veces que fui a Londres me pasé por Oxford y recuerdo bien que pensé que en un contexto así era casi imposible no estudiar. Tanta belleza animaba a hincar los codos. No como el hormigón desnudo y frío entre el que tuve que estudiar Periodismo en Madrid. Se rumoreaba que en la construcción de la facultad se habían utilizado los planos de una cárcel de mujeres brasileña. Y un poco parecía. La Verdad, el todo, es una perfecta fusión de continente y contenido. De nada vale que el colegio Arealonga de Vilagarcía tenga profesores cualificados. De nada vale su esfuerzo. Su dedicación. Su entrega. Y todo esto me consta que existe. Si tienen que dar clase en un edificio en el que se filtra el agua de la lluvia y la calefacción no calienta. En el Arealonga, como en tantos y tantos colegios públicos, tenemos un contenido espléndido en un continente tercermundista. ¿Y qué hace la Xunta? Nada. Nos hablan de más inglés. De trilingüismo. De ordenadores portátiles para los alumnos. Nos hablan de sueños. La realidad es que lo principal, el edificio, es una chapuza. Seguro que si los hijos de los conselleiros fuesen los que pasasen frío el colegio estaría ya reparado.

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