Perdón

La Voz

AROUSA

erdonar significa olvidar del todo. No volver jamás a reprochar lo perdonado. Perdonar es la mejor virtud del hombre. La que le hace más humano. Más grande. Más fuerte. Más inteligente también. Más aún cuando toca perdonar en la victoria, que es cuando más cuesta. Es ahí cuando más generoso hay que ser. Donde hay que tender la mano, cambiar el gesto, abrir los ojos e iluminar la sonrisa. Porque el perdón alivia al que lo recibe y al que lo da. Porque devuelve a la senda lo que se había desmadrado. Lo que había tornado en guerra la paz. En odio el amor. Lo que nos había vuelto locos de atar. El perdón es el primer peldaño para el éxito, que reside en el ático de un edificio de mil plantas. En el PP de Vilagarcía no acaban de encontrar el camino del perdón. Ni entre las dos corrientes internas que se enfrentaron en el congreso local, los de Fole y los de Puertas, ni con el escindido y ahora independiente José Luis Rivera Mallo. Y sin perdón el éxito se antoja más difícil. Los populares van a necesitar todos los votos si quieren la alcaldía de la ciudad. Solo les vale la mayoría absoluta. Sin reconciliación verdadera muchos de los militantes que apoyaron a Javier Puertas como presidente local no votarán a Tomás Fole en las elecciones. Y si Ivil se presenta a los comicios, puede que no consiga su escaño, pero los sufragios que reciba serían oro en la cuenta del PP vilagarciano. El perdón es lo que tiene. Que ofrece una cara espiritual y también otra puramente material. Como casi todo lo que tocan las manos del hombre.

P