El Icomos se suma a la campaña para lograr que el Camino se considere patrimonio en peligro

La Voz SANTIAGO/LA VOZ.

AROUSA

La delegación española del Icomos, un organismo asesor de la Unesco para determinadas materias relacionadas con el patrimonio, se sumó ayer a la campaña de críticas contra las Administraciones públicas por su supuesta desidia en el cuidado y conservación del Camino de Santiago. Así se pronunció a través de un comunicado público solo unos días después de que la Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago (Agacs) firmase un manifiesto con otros sesenta colectivos en el que solicitaba la inclusión de la ruta jacobea en la lista de bienes patrimonio de la humanidad en peligro, con la que la Unesco recoge aquellos monumentos y similares que, habiendo dispuesto en su día de esa privilegiada condición, corren ahora riesgo de perderla. Como señaló hace unos días el presidente del grupo promotor de la iniciativa, José Antonio de la Riera, «entrar ahí constituye como un paso previo a la descatalogación definitiva». El Camino ingresó en la lista de bienes patrimonio de la humanidad hace 17 años. Las asociaciones firmantes del documento se basan para apoyarlo en «los continuos atentados y agresiones que viene sufriendo el Camino Francés». El texto denuncia también «el desinterés, tanto del propio Estado como del resto de las Administraciones públicas, que tienen el deber de velar por ese grandioso legado que debemos traspasar a las futuras generaciones». «Lista de la vergüenza» Los redactores de la iniciativa alegan que ambos argumentos justifican de sobra el paso de las sendas de peregrinación a Compostela a lo que denominan «la lista de la vergüenza». En esta relación figuran ya 34 bienes de todo el planeta, ubicados en su mayoría en zonas del Tercer Mundo. España jamás ha tenido ninguno. De la Riera destacó, entre otros atentados sufridos por el Camino, la destrucción de la calzada romana de Toques (A Coruña), la construcción aún sin rematar de un polígono industrial en O Pino, o el parque eólico del río Oribio, en Triacastela (Lugo), cuyos molinos deberán ser adornados con motivos jacobeos.