La fecha de boda o el número talismán para elegir un décimo

Raquel Iglesias VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

En una céntrica administración de Vilagarcía demandaron de toda España el 20.609, aniversario de muchos recién casados

21 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Calientan sus voces los niños de San Ildefonso y ultiman los vilagarcianos las compras de los décimos en los que un año más depositan sus esperanzas. Las largas colas de las administraciones de la ciudad recuerdan a los paseantes que quedan pocas horas para el sorteo, y que quizá este año de crisis y nieves deje en Vilagarcía imágenes de champán en las calles y nuevos ricos de pico y pala.

Este año, las supersticiones han cobrado más fuerza que nunca y la terminación favorita es sin duda el siete. Considerado el número de la perfección, el de las notas musicales, los pecados capitales y los colores del arco iris, muchos son los que se han hecho con él y ahora cruzan los dedos. Tras el, el cinco, ese impar segundón que sigue siendo favorito.

Sin embargo, la cifra final no es el único factor a tener en cuenta a la hora de escoger la lotería. Las fechas de cumpleaños o nacimiento de sus hijos siguen siendo números muy demandados, aunque este año en Vilagarcía el aniversario de boda ha hecho furor.

La administración de lotería situada en la plaza de Galicia ha recibido centenares de llamadas de recién casados de toda España en busca y captura del 20.609, número que corresponde al día de su boda y que confían en que sea su talismán para el sorteo del mañana. Parece que el amor y la suerte se dan este año la mano a la hora de buscar la fortuna. Fernanda García, la lotera de este establecimiento recuerda los premios repartidos durante años y confía en llevar la suerte a más clientes fieles que un año más han confiado en ella y en los números que lucían tras su mostrador.

«Este año va a tocar»

Los presentimientos comienzan a invadir a los loteros vilagarcianos. Elvira Hermida, lotera de la administración de la Marina asegura tener este año una sensación parecida a la de un 21 de diciembre de 1998, cuando los premios todavía se repartían en pesetas y de su establecimiento salían muchos millones de un segundo premio. Asimismo, reivindica la fidelidad de los vecinos: «No por irse a otra ciudad más grande aumentan las posibilidades. Tocará donde esté de tocar».