Un colchón para frenar la caída

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

El barómetro indica que, entre las ocho ciudades, la alcaldía de Vilagarcía es la que más retrocede. Aun así, hay partido

12 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El barómetro de otoño que acaba de servir Sondaxe ofrece un complejo panorama de cara a las elecciones de mayo en Vilagarcía. La encuesta telefónica, a través de una muestra de 400 entrevistas en cada una de las ocho ciudades pulsadas, se realizó entre el 19 y el 30 de noviembre. Es decir, cuando ya se había hecho público que la alcaldesa, Dolores García, no concurriría a los comicios, y la crisis del párking había saltado a los titulares. Un momento especialmente adverso para el PSOE, puesto que entonces todavía no había surgido la propuesta de Carlos Guerrero para liderar la candidatura socialista. En otras palabras, la formación del puño y la rosa se enfrentaba al estudio sin cabeza y lastrada por una gestión que ha ido acumulando un escaso entusiasmo, por decirlo de alguna forma, en la calle.

Los resultados ofrecen al PSdeG motivos para la preocupación, aunque le conceden la posibilidad de mantener el bastón de mando siempre que reedite su acuerdo de gobierno con el BNG y consiga, si no la integración en una coalición a tres bandas, sí al menos que Esquerda Unida apoye a su candidato en la sesión de investidura. De no ser así, gobernaría la lista más votada, condición que Sondaxe otorga al Partido Popular con una amplia diferencia sobre los socialistas: nada menos que once puntos. Pero conviene ir por partes. De momento, la alcaldía de la capital arousana es la que más retrocede entre las ocho ciudades de Galicia. El PSOE perdería 5,8 puntos, cayendo desde el 33,1% del voto válido que obtuvo en el 2007 a un 27,3%. Baste decir que el desgaste del también socialista Vicente Irisarri en Ferrol, plaza que acostumbra a castigar con dureza a su clase política en las encuestas, no va más allá de un 3,1%. El resto de quienes bajan, ni se acercan a estos registros. Es más, varios regidores (los de Pontevedra, Ourense y Santiago) incluso incrementan su respaldo electoral.

La oposición saca mejor nota

Más dolores de cabeza para la sede socialista. Vilagarcía se distingue por dos factores que no se dan en ninguna de las otras ciudades gallegas. Para empezar, es la única en la que la oposición saca mejor nota que el gobierno (los vilagarcianos valoran al bipartito con un 3,96 y a la labor de PP, EU e Ivil, con un 4,04). Esta calificación es la segunda peor de las urbes galaicas, solo superada por la que obtiene el gobierno de Ferrol, un 3,65. Sucede que allí, en el norte, la oposición cosecha un suspenso todavía más rotundo: 3,5. Bien es verdad que solo tres equipos municipales superan el aprobado en Galicia, los de Lugo y Ourense (encabezados por el PSOE) y el de Pontevedra (liderado por el BNG).

El segundo hecho diferencial que adorna a la capital arousana es la nota que cosecha la alcaldesa, Dolores García. Es, con un 3,81 sobre 10, la peor de los ocho regidores, seguida muy de cerca por el ferrolano Irisarri, que se hace con un 3,89.

Por último, la intención de voto, es decir, el porcentaje de los ciudadanos encuestados que ya han decidido su sufragio, es en Vilagarcía la menor que muestra el PSOE, un 12,2%, si se exceptúa el 9,9% de Pontevedra. Mientras tanto, los populares vilagarcianos exhiben a estas alturas un 25,4%, nivel que duplica el de sus directos rivales.

La mejor noticia para los socialistas reside en su resistencia y el hecho de que, con todo y con eso, la gaviota no sea capaz de traducir su notable crecimiento en Vilagarcía (la proyección de voto concede a los populares un 38,7% de los sufragios válidos, 7,9 puntos por encima de su resultado en el 2007) en posibilidades reales de gobierno. Su incremento es, efectivamente, importante, el segundo de toda Galicia solo por detrás del que el barómetro augura para el PP en Ferrol (10 puntos) y por encima del previsto para el BNG en Pontevedra (6,7 puntos). Pero el arreón se materializa únicamente en dos concejales más, hasta sumar un total de nueve. Privados de potenciales socios, si se confirmase la desaparición de Ivil, los conservadores liderados por Tomás Fole estarían todavía lejos de la alcaldía.

Con este mapa político a la vista, el papel de los independientes podría resultar crucial. Con apenas 60 sufragios más de los que se le presumen de acuerdo con el sondeo, Rivera, que siempre ha superado las previsiones de las encuestas, repetiría su único edil, arrebatándoselo a la gaviota. Para ello, claro está, debe rebasar el umbral del 5%, del que le distancian nueve décimas. Cabe preguntarse por la hipótesis de una suma de sus votos con los del PP. De ser así, el centro derecha firmaría un décimo concejal a costa del séptimo del PSOE. Significativo.