En Ravella, ni contigo ni sin ti

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

La gestión por departamentos ha llevado al bipartito y al PSOE a una encrucijada en la que no cabe esperar en la cama estilo Rajoy

21 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El PSOE, y con él el gobierno local de Vilagarcía, se enfrentan a un complejo problema que no tiene más que dos vías de solución: o el partido respalda de forma oficial y sin fisuras a la alcaldesa, Dolores García , y al concejal de Xestión do Territorio, Marcelino Abuín , al fin y al cabo militantes socialistas, o por contra les retira su apoyo y busca una fórmula para, con mayor o menor discreción, encauzar la gestión municipal hasta las elecciones de mayo del año que viene. Ninguna de las opciones es buena, y elegir la menos mala es la tarea que les queda por delante a los responsables del puño y la rosa en la capital arousana. Lo que de ninguna manera cabe hacer, sin riesgo a precipitarse en un pozo de difícil pronóstico, es instalarse en una indefinición que puede convertirse en una verdadera sangría a poco que los grupos de la oposición aprieten el acelerador. Y, como se ve ante las peticiones de dimisión que parten del Partido Popular y los ácidos reproches que plantea José Luis Rivera , las cosas comienzan a cobrar velocidad preelectoral.

Todo habría resultado mucho más sencillo si desde la alcaldía y el departamento de Xestión do Territorio se hubiese consultado al resto del grupo socialista, y por extensión a sus socios del BNG, acerca del proyecto que ha colmado el vaso: la inversión de 2,5 millones de fondos públicos en la creación de un párking de pago que gestionaría una empresa privada. En realidad, hubiese bastado con que la regidora y el concejal del ramo hubiesen echado un vistazo no solo a las actas del mandato anterior, sino también a lo que ellos mismos manifestaron al pleno desde los puestos de responsabilidad que ocupan. De haberlo hecho, el bipartito se habría ahorrado una fenomenal polémica que, vista la reacción de sus dos principales protagonistas, a los que inexplicablemente se sumó a última hora la portavoz socialista, Victoria Hierro , trae de cabeza a la coalición gobernante y a las dos formaciones que la sostienen.

Las costumbres que pesan

En realidad, la ausencia de la consulta nada tiene de extraño, por la sencilla razón de que hasta ahora jamás se habían planteado este tipo de cuestiones en el seno del gobierno. El desconcierto generalizado ante un mandato que se inició con la dimisión del primer alcalde, Enrique León , hizo que sus compañeros buscasen una figura que pudiese tirar del carro. Dado que desde el principio se condenó a Manuel Rodríguez Cuervo al banquillo bajo la premisa de arrinconar cualquier cosa que sonase a Gago , el único concejal que podía asumir semejante papel era Marcelino Abuín. Y el de Carril lo hizo. Es cierto que en Ravella no faltaba gente con experiencia que, como el teniente de alcalde, el nacionalista Xosé Castro Ratón , bien pudo imprimir otra dinámica a los asuntos municipales. Sin embargo, el temor a generar demasiados roces, al principio, y la inercia del tú a lo tuyo y no te metas en lo mío que se impuso con el tiempo, consagraron un modelo estilo Xunta bipartita, que convirtió cada departamento en un pequeño reino independiente que solo temblaba al hablar de dinero y presupuestos, sobre todo ante la palabra recortes. En esto la sangre sí estuvo a punto de llegar al río en más de una ocasión a raíz de determinados excesos, injerencias y actitudes prepotentes que algunas concejalas recuerdan bien. En resumen, la gestión conjunta no existió más que en momentos excepcionales.

He ahí una de las claves del mandato y el motivo principal por el que Abuín y García no consultaron a sus compañeros, mucho menos al partido: si ni unos ni otros jamás lo habían hecho antes, ¿qué razones había para romper en este caso la práctica rutinaria de siempre? Ejemplos sobran. En el plan E, sin ir más lejos. No faltaron peticiones alternativas. Desde la idea de destinar la mayoría del primer paquete, consistente en más de 6 millones de euros, a la plaza de abastos para materializar un proyecto tan ambicioso como el propuesto por Mercasa, hasta una revisión completa del saneamiento del río de O Con, hoy tan de moda, pasando por la imprescindible rehabilitación de la sede de la escuela de música. Todas ellas fueron rechazadas de un plumazo sin opción prácticamente a réplica.

Pero en lo del párking calcularon mal y la ocurrencia de embrollarlo hasta extremos suicidas en plena rueda de prensa, contra el consejo de todo el mundo, puso la guinda a un pastel que ahora hay que digerir. Así de sencillo. Lo que uno hace y dice acarrea consecuencias, aunque sea tarde, mal y arrastro.