La operación vuelta a casa, rota

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA/LA VOZ.

AROUSA

La pretensión del PP de vetar las incorporaciones de Ivil a una lista común congela las negociaciones para la reunificación

14 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Poco antes de las autonómicas del 2009, el Partido Popular de Vilagarcía propuso a José Luis Rivera la presidencia de honor de la gaviota en la capital arousana siempre que el líder independiente accediese a desactivar Ivil y retornar a la vieja casa común bajo ciertas condiciones. El planteamiento de los conservadores fue rechazado por el veterano político arousano, quien para empezar consideraba que semejante título honorífico estaba totalmente fuera de lugar. Así quedó la cosa hasta que los populares se vieron las caras en su congreso de junio, en el que Tomás Fole resultó reelegido presidente y candidato en dura pugna con Javier Puertas . Volvieron a entonarse entonces los cánticos de reunificación. Se palpaba un acercamiento entre las dos formaciones que vuelan por el ala derecha de la política vilagarciana. Hasta que, de un plumazo, todo se enfrió. El último pleno extraordinario, en el que Rivera facilitó el desembolso de las facturas pendientes a los acreedores del Concello y el pago de muchas actuaciones que habían sido ejecutadas o estaban en vías de serlo, demostró que la unidad de criterio está muy lejos de independientes y populares, que de hecho votaron en contra de aquella operación de crédito.

¿En qué punto se encuentran sus relaciones? ¿Se ha entablado en realidad un proceso de negociación? Preguntas cruciales, de las que puede depender el futuro político de la ciudad y a las que ya se puede dar respuesta. Efectivamente, el PP retomó hace semanas el pulso negociador orillado tras la victoria de Alberto Núñez Feijoo en el envite autonómico. Fole y su equipo pusieron frente a Rivera Mallo una nueva oferta, que según distintas fuentes se detenía en la composición de la junta directiva local, su comisión ejecutiva y el comité electoral que guiará la inminente contienda de mayo. No hay, en esta ocasión, mención alguna a aquella presidencia de honor, pero sí la idea de que un determinado número de militantes de Ivil, entre dos y tres, se integren en los diez primeros puestos de la candidatura con la que los conservadores tratarán de recuperar la alcaldía tras veinte largos años.

Sucede que, una vez más, los independientes han dicho que no. La razón es, al parecer, la pretensión del PP de tener derecho de veto sobre quienes se sumasen a la lista de mayo. En otras palabras, Fole podría rechazar a los candidatos que Ivil eligiese para militar en ese equipo reunificado, una imposición que la gente de Rivera Mallo considera por completo inasumible. Así están las cosas: las negociaciones rotas y bien rotas, y la formación escindida en 1999 preparando las que, a este paso, serán sus cuartas elecciones municipales. No le faltan, aseguran, por cierto, quienes saben de estas cuestiones, fichajes que pueden deparar más de una sorpresa.

La noticia ofrece un respiro a la atribulada izquierda gobernante. Pero nada más que eso, un suspiro. Tal vez en la coalición que forman PSOE y BNG quede alguien que no se haya enterado, pero lo que tienen entre manos es la peor y más grave crisis institucional que ha conocido Vilagarcía, al menos en los últimos veinte años. El despropósito del párking trae del brazo un desagradable compañero de viaje: un descrédito acumulado que ahora galopa, exigirá ajustes mucho más duros que un retoque cosmético y, que no se equivoque nadie, golpeará al gobierno en su conjunto, a unos y a otros, si no se frena. Hay quienes sí tienen las cosas claras y están decididos a meter bisturí. Falta que les dejen trabajar.