Los chavales de Vilagarcía y de A Illa estaban ayer encantados disfrutando de las actividaes organizadas con motivo del Samaín. Y no es para menos. Sobre todo para los de la capital arousana. Porque si los de A Illa ya están acostumbrados a que su puente de Difuntos se alargue hasta el 2 de noviembre, inclusive -la tradición de los Defuntiños obliga-, en Vilagarcía lo habitual es que el martes ya haya clase. Pero este año en la mayoría de los colegios se decidió ampliar el puente al día 2, por lo que ayer no hubo colegio. Y aún por encima, el mal tiempo obligó al Concello a trasladar a la jornada de ayer los actos de Samaín previstos para el viernes. O sea, que festa rechada, como habrán dicho muchos.
Con un día más de vacaciones, los pequeños se fueron encantados en la tarde de ayer a la plaza de Galicia para sumarse a la fiesta de Samaín en la que, además de terroríficos disfraces, había talleres de calabazas y de maquillaje, y otras muchas actividades como yinkanas o cuentacuentos.
Los de A Illa también, aunque a estos últimos les sobra experiencia, porque ya hace tiempo que a los profes no les quedó otra que dar su brazo a torcer y permitir que se cogieran libre el 2 de noviembre. Hay razones de peso para ello, porque ayer era el día en el que, desde tiempos ancestrales, se celebra en A Illa los Defuntiños, una tradición por la que los niños van de puerta en puerta pidiendo a vecinos y comerciantes lo que estos quieran aportar para llenar sus sacos. Y por la tarde tenían procesión de Samaín. Terroríficamente divertido, vamos.