Lo de Vilagarcía con los párkings públicos es de contar y no creer. Fiasco tras fiasco. Empezó la cosa con el de O Cavadelo, que era una de las promesas estrellas del PSOE en los primeros tiempos de Javier Gago. Se hizo. Pero es probablemente uno de los pocos aparcamientos subterráneos del mundo que mide dos metros de alto, y cuyo piso en superficie anuló una de las pocas vistas del mar desde el centro de Vilagarcía. La chapuza. Luego llegó el de Xoán XXIII, uno de los mayores dolores de cabeza de los últimos tiempos de Gago. A los problemas que causaron las obras en los edificios colindantes le siguió la alucinante decisión de la empresa de no abrir a partir de las diez de la noche, ni los sábados por la tarde ni los domingos ni los festivos. Vamos, que más que un párking público es el garaje privado de unos, construido en los terrenos de todos para beneficio de una empresa que pasa de todo. La jetada. Y ahora llega el de Fexdega. Van a eliminar una zona de estacionamiento gratuito en un punto clave de la ciudad para crear un área de aparcamiento de pago en el que, por encima, cabrán menos coches que ahora. Por no hablar del negociazo que hará la empresa que lo gestione, que usará terrenos y fondos públicos para lucrarse. El alucine. Como mínimo.