Casal do Umia

AROUSA

Las cosas buenas de la vida suelen ser difíciles de encontrar. Casal do Umia es una tapería-restaurante a la que no es fácil llegar. De hecho, en la tarjeta, además de la dirección y el teléfono, han puesto un mapa. Buena idea, porque lo normal es perderse. Está en Oubiña (Cambados), cerca del polígono de Sete Pías, y lleva poco más de un año abierto. Tiene pinta de ser uno de esos lugares en los que en verano se te pasan volando las horas tomando algo en la terraza bajo un techo de estrellas y el murmullo lejano del río. El interior no es enorme, pero sí acogedor. Cálido. La noche del viernes, además, llovía a cántaros y dentro se estaba genial. Emilio, Milo para todos, lleva el negocio con esmero y se ocupa de que todo el mundo se sienta cómodo. Y Lourdes, la cocinera, borda platos con una base tradicional y un toque personal, algo innovador, que sin duda hacen que merezca la pena aprenderse el tortuoso camino hasta el local y volver muchas noches. Cenamos parrillada de verduras y un pulpo en su jugo que ha dejado un recuerdo imborrable en mi paladar. Nunca lo había probado así y sin duda merece la pena. Los que sí se saben el camino son el dueño de Gilmar y los chicos del acordeón, que son asiduos y que llenaron de canciones una noche diferente.