El adiós de Dolores

AROUSA

Yo ya sabía que el día de ayer llegaría. Sabía que la alcaldesa de Vilagarcía, Dolores García, anunciaría que no sería la próxima cabeza de lista del PSOE en las municipales que están a la vuelta de la esquina. Ella quería, pero en su partido no confiaban en que fuese la mejor alternativa y hace mucho que le estaban buscando sustituto. Un recambio que, a no ser que Modesto Pose esté loco de remate, el secretario provincial de los socialistas ya debe de tener cerrado y bien cerrado. García ha sido elegante y disciplinada. Ha soltado aquello de los problemas personales, de que no podrá dedicarle todo el tiempo que merece una alcaldía como la de Vilagarcía y esas cosas de manual del político que se va pero que no quiere montar el pollo en su partido. Es de agradecer. No hay que olvidar que Dolores García fue alcaldesa por accidente, cuando Enrique León tuvo que dimitir a los pocos días de ganar las elecciones por una incompatibilidad laboral. Y eso se ha notado. Ella le ha puesto horas, esfuerzo y voluntad. Lo ha intentado y se ha esforzado, pero para ser alcalde hace falta algo más que todo eso. Hacen falta carisma, capacidad de liderazgo y, lo más importante, ser capaz de ilusionar. Y en esto García ha pinchado. El PSOE ya ha decidido. Y se la está jugando.